Con evidentes huellas de tortura, estrangulados y embolsados aparecieron cuatro cuerpos sin vida de dos hombres y dos mujeres, en un predio situado al oriente del Ejido Emiliano Zapata, municipio de Huatabampo, en la zona limítrofe de Sonora y Sinaloa.
Las víctimas fueron identificadas como Reyes «N» y su esposa Alma Araceli «N», ambos de 37 años de edad, así como dos menores de 17 y 15 años de edad, todos con domicilio en colonia La Huerta de Caborca.
Estas personas salieron de su hogar en la víspera del «Día de Muertos», el 30 de octubre con destino a la ciudad de Guadalajara, Jalisco, en atención a unos asuntos familiares. Viajaban en un Nissan, línea Altima, color vino, modelo 2005.
Dicha unidad fue captada por las cámaras del circuito que se localizan en la caseta de cobro «Las Brisas», en la autopista Culiacán-Los Mochis, cerca de Guasave, Sinaloa, el 6 de noviembre a las 23:36 horas.
Incluso en esos momentos se comunicaron vía telefónica con sus familiares para informarles que viajaban de regreso y estaban por llegar a Guasave.
A partir de ese momento, se perdió la comunicación con ellos y desde entonces nada se supo de su paradero, pese a que familiares se trasladaron al vecino estado de Sinaloa para tratar de localizarlos.
Como resultado de ello obtuvieron una imagen del vehículo en los momentos en que cruzaba la referida caseta de peaje, pero nada de su paradero.
Trascendió que los cadáveres tenían el tiro de gracia. Se presume que las víctimas de este cuádruple asesinato fueron ultimadas en la vecina entidad sinaloense y después arrojadas en ese predio ubicado en la zona colindante con los dos estados.


