Lunes, 06 de Diciembre de 2021
AL INSTANTE: Paulina Rubio cautiva como un sexy bastón navideño.. Ver más

Local

Conoce aquí las noticias que acontecen en nuestro país

Inicia la captura de medusa en Mar de Cortés

Inicia la captura de medusa en Mar de Cortés

27 de May del 2021, Hermosillo, Sonora

Desde hace un par de décadas, durante mayo, algunas mujeres de las comunidades yaquis de Guaymas, Sonora, se levantan de madrugada para embarcarse en pequeñas lanchas y adentrarse hasta cuatro kilómetros mar adentro en el Golfo de California. 


Su objetivo es la medusa bola de cañón, o “aguamala”, una especie marina hasta hace unos años poco explotada en México, pero que en China, Japón o Tailandia, es oro puro. 

La captura de esta especie llegó al país en el año 2000, gracias a la demanda del mercado asiático, donde se le utiliza como alimento, medicamento o en la industria de los cosméticos. 

En 2011, el pueblo de Guasimas, en Guaymas, ganó una concesión que le permite explotar comercialmente a la medusa que se encuentra en el también conocido como Mar de Cortés. 

La participación de las mujeres yaquis en esta actividad es determinante y se ha impuesto a supersticiones y tradiciones machistas que normalmente las relegan de las prácticas pesqueras. 

Para ellas, además de reconfortar su autoestima, les significa independencia económica. 

En el mar, la captura de la aguamala es sumamente sencilla; sólo se necesita una panga, una pequeña red tipo cuchara, gasolina y un lunch para la jornada, que ya en el agua puede durar de una hora y media a dos horas. 

Pero también es muy peligrosa, pues la pequeña embarcación debe cargar de cuatro a seis toneladas de medusa por viaje. “Es riesgoso para una mujer y más porque ella no está impuesta para hacer trabajos pesados. 

Las pangas se llenan a un grado que estamos pendientes minuto a minuto del regreso a tierra. Si se hunde, tenemos que nadar y auxiliar a otros compañeros, pero si van ellas, tenemos que ayudarlas también...el problema es que cargar kilos y kilos de aguamala te debilita”, narró a MILENIO el pescador Baldomero González. 

Pese a los riesgos, desde hace 20 años la pescadora María Estela Guitimea decidió sumarse a esta actividad y acompañar a su esposo, Gregorio Cosmel, para sumar al gasto del hogar. “¿Qué vamos hacer, no? Así es la vida, dura, tenemos que trabajar; si no pescamos, no hay para los frijoles. Por ello, todos los días nos alistamos y nos vamos a pescar lo que encontremos”, explicó Guitimea. 

“Es un trabajo en equipo: él va manejando y ambos venimos cuchareando; yo por enfrente y el por detrás. Una vez que la panga está lista, regresamos. Nunca sabes si regresarás, por eso le pido a Dios que me salve de los problemas que llegue a tener”, asegura la pescadora. 

Milenio



Compartir