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Buscan preservar cementerio de ballenas en Perú

fuertes vientos que lo dejaron al descubierto terminen por destruirlo.

Los restos fosilizados de unas 15 ballenas se divisan actualmente
sobre la arena en el desierto de Ocucaje, ubicado a unos 310 km al sur
de Lima, donde hace unos veinte años aparecieron los primeros indicios
de que la existencia, hace millones de años, de tiburones gigantes y
cachalotes de hasta 20 metros de largo.

El sitio,
que tiene unos 45 kilómetros cuadrados y se encuentra a unos 30 km del
mar, fue sacudido antiguamente por erupciones volcánicas que lo
destruyeron y envenenaron a todo ser viviente convirtiéndolo en un
desierto, explicaron geólogos del Instituto Geológico Minero y
Metalúrgico (Ingemet), que trabajan en la zona desde hace cuatro años.

El lugar, repleto de animales marinos, podría ser parte de un futuro
parque paleontológico que se proyecta construir en Perú con gran número
de animales del Período Mioceno (entre 5 y 23 millones de años).

«Los fuertes vientos que durante todo el año afectan la zona
son el peor enemigo de los fósiles, por la erosión», dijo a la AFP,
César Chacaltana, jefe del equipo de geólogos, durante un recorrido por el cementerio.

Señaló que la buena fosilización de los especímenes se explica por
las condiciones ambientales. «Los cadáveres se conservaron por el bajo
nivel del oxígeno en el substrato, lo que retardó la actividad de
descomposición ocasionada por las bacterias», agregó.

«Posiblemente exista una mayor cantidad de fósiles bajo la arena pero
se necesitan equipos de alta tecnología para ubicarlos y rescatarlos»,
explicó.

A la población se le está educando a caminar con cuidado por la zona para evitar destruir los restos, dijo.

En febrero del 2012, los geólogos ubicaron restos de una ballena
enana de unos 3,6 millones de años y, armados de una brocha, cincel y
soportando el fuerte calor de 40 grados Celsius, rescataron la cabeza
del animal de 1,8 metros fosilizada en una roca.

«Esta ballena (Piscobalaena nana) mide seis metros y posiblemente
pesó unos 500 kilos. Es una especie solo conocida en Perú», precisó.

Indicó que el trabajo de rescate consistió en «limpiar el fósil con
brocha para descubrir su verdadera dimensión, con el cincel y martillo
lo perfilamos y le echamos una mezcla química para endurecer el hueso
fósil, después se cortó la roca y se cubrió el espécimen con yeso para
protegerlo y transportarlo».

El miércoles terminaron de echarle yeso y en los próximos días será
su traslado al local del municipio de Ocucaje. Luego seguirán trabajando
para descubrir el resto del cuerpo.

El alcalde Pablo Albites reveló que a fines de año el local municipal
se convertirá en un museo de sitio con el objetivo que el distrito de
unos 5.000 habitantes sea parte del mapa turístico de Perú.

Chacaltana recordó que en 2008 unos investigadores hallaron en el
desierto de Ocucaje los fósiles del cachalote Livyatan melvillei, de 12
millones de años y entre 16 y 20 metros de largo.

«El cachalote Livyatan melvillei es un animal prehistórico
considerado como uno de los depredadores marinos más grandes que se
conozcan, tenía unos 70 dientes de 36 centímetros cada uno, se
alimentaba de ballenas enanas que llegaban a la bahía a aparearse»,
dijo.

Los restos del cráneo, mandíbula y dientes del animal, que en su
conjunto superan la tonelada de peso, son exhibidos en Lima en el Museo
de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Hace una década se encontró la mandíbula y cráneo (de tres metros)
del megadepredador, que era un tiburón gigante que habitó las costas de
Perú.

Susana Vilca, jefa del Ingemet, dijo que este organismo público viene
coordinando con el alcalde Albites para elaborar un proyecto, que será
presentado al Congreso, para construir un parque paleontológico en el
desierto.

Asimismo, el próximo año se organizará en Perú un Congreso Mundial de
Paleontología, que busca animar a las universidades peruanas a
desarrollar programas de paleontología.

Vilca dijo que la brigada de geólogos del Ingemet, integrada por
cuatro especialistas, tiene la misión de levantar una carta geológica en
una extensión de 370 km cuadrados de desierto, en la que se encuentra
Ocucaje.

«En esta carta se podrá saber donde están los fósiles, el año de las
rocas, las fallas del terreno y la zona donde el público podrá caminar»,
dijo Chacaltana.

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