Manuel Fernández Castiñeiras, el electricista detenido como presunto
autor material del robo del Códice Calixtino, estuvo sustrayendo objetos
de la Catedral de Santiago “a diario” durante “10 años”, según la
investigación en su contra.
En los cateos realizados a sus propiedades, la policía incautó un
sinnúmero de reliquias y 1.2 millones de euros en efectivo cuyo origen
es desconocido aún.
Según los investigadores, el ladrón presuntamente se dedicó a vender
las reliquias de la capilla durante años y a partir de ahí obtuvo dicha
cantidad.
Este ex empleado, que prestó sus servicios como autónomo durante 25
años en el templo y que tenía llaves de las estancias de la catedral
donde se custodian las reliquias, «andaba por aquí como por su casa,
merodeaba por todos lados, con los que tenía confianza», han indicado,
pero «de que había hecho copias de las llaves nos enteramos muy tarde»,
han precisado.
El Códice Calixtino es un manuscrito del siglo XII de valor
incalculable robado en julio de 2011 y recuperado ayer por la Policía;
conocido como Jacobus, es el ejemplar más antiguo y completo de la obra
denominada Liber Sancti Iacobi, de la que existen unas 200 copias
históricas repartidas por toda Europa.
Fernández Castiñeiras «se llevó piezas» de la seo incluso después de
la sustracción del valioso manuscrito, y llegó a amenazar al deán, José
María Díaz, con el que mantenía discrepancias, de que «iba a arruinarle
la vida».
«Poquito a poco» fue llevándose piezas, contaron las mismas fuentes,
que aseguraron que «un exceso de confianza» no es el que provocó la
desaparición de esta pieza de valor incalculable.
El manuscrito se custodiaba en un «búnker dentro de una habitación pequeña, cerrada, toda de piedra», precisaron.
También recordaron que un investigador extranjero estaba recabando en
2011 más datos para su estudio sobre la primera guía de peregrinos, y
tenía una consulta, sobre una abreviatura «dudosa».


