Gracias a un reportaje de uno de los diarios más importantes de Estados Unidos, The Washington Post, que resaltó en su primera plana el aumento de casos de mujeres en Colombia, víctimas de quemaduras con ácido en el rostro, el fenómeno se comenzó a difundir al mundo.
«Me gustaría ir a dormir hoy y no despertar mañana… La verdad es que la vida es muy dura y estoy sola» afirma una mujer de 51 años a este diario estadunidense.
Al comenzar agosto, un ama de casa de 35 años y su hija de nueve fueron quemadas por dos individuos que las atacaron en el barrio Zamora.
Angy Paola Vélez, de 35 años, sufrió quemaduras de consideración en el rostro y pecho, las cuales obligaron su trasladado a Policlínica del Hospital San Vicente de Paúl, donde los médicos la evaluaron para establecer a qué tratamiento la sometían.
La niña, también con quemaduras en la cara, fue trasladada al Hospital Infantil.
Según testigos, las mujeres fueron atacadas por dos hombres que se movilizaban en una motocicleta y tenían cubierto el rostro. Otra versión indica que la mujer llegó a ese lugar, límites de Bello y Medellín, citada por un hombre de quien las autoridades tratan de establecer su identidad.
Un caso similar se presentó el 18 de febrero, en la Terminal de Transportes de Rionegro, un desconocido le lanzó ácido a una menor de 17 años, quien se recuperó.
Además, el medio Daily Mail señaló en un artículo que, en los últimos tres años, más de 250 mujeres han sido víctimas de este tipo de agresiones en el 2011.
“Me digo a mí misma, ¿para qué vivir?”, fue el titular publicado por el diario, texto en el que se hizo una recopilación de casos de varias mujeres que han sido quemadas con ácido por sus parejas.
“Rociadas con una sustancia química, discapacitadas y marcadas de por vida, golpeadas por una depresión que puede hacer que sus vidas sean difíciles de seguir, el sufrimiento de las víctimas de Colombia ataque de los ácidos es verdaderamente desgarrador”, indica el medio, que pone a Colombia a la par con otras naciones, como Pakistán o Bangladesh, donde las agresiones con ácido ocurren casi a diario.


