El sistema penitenciario en México está en crisis. En seis de cada de diez centros penitenciarios prevalece un autogobierno de parte de grupos delincuenciales.
En el interior de los centros de reclusión en el país se pueden encontrar desde bebidas alcohólicas, armas, droga, desarmadores, hasta equipos deportivos como “bates” de beisbol, chips para celular e incluso gallos de pelea y palomas mensajeras.
De acuerdo con el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria, presentado por el ombudsman nacional, esto se da por amenazas, pero también por la colusión de las autoridades.
Actualmente en el país hay 238 mil 209 reos pero sólo existe una capacidad instalada para 189 mil 397 reclusos, lo que implica una sobrepoblación de 48 mil 872 internos.
A ello se suma la falta de custodios, pues lo recomendado es que exista uno por cada diez internos, y en el caso de Piedras Negras, donde se presentó la más reciente fuga, había sólo uno por cada 70, situación que se replica en otros centros penitenciarios del país.
En este contexto, Raúl Plasencia instó al Estado mexicano a dedicarse, en lugar de sólo hacer detenciones, a ver lo que está ocurriendo al interior de los centros de reclusión.
El tercer visitador de la CNDH, Andrés Aguirre, dio a conocer que en ese diagnóstico se realizó una visita a los centros de reclusión militar, misma que calificó como un modelo de la cárcel ideal.


