Un grupo de militantes se inmoló el martes en una unidad de inteligencia de la Fuerza Aérea situada en los límites de la capital siria, Damasco, en un ataque que dejó unas 100 víctimas entre muertos y heridos, dijeron insurgentes y activistas.
La organización islámica Al-Nusra se adjudicó la responsabilidad del golpe contra lo que describió como un centro de represión y tortura de la campaña del presidente Bashar al-Assad para aplastar la revuelta en su contra, que estalló hace 18 meses.
«Las enormes olas de choque destrozaron ventanas y destruyeron fachadas de tiendas. Se sintió como si una bomba hubiera estallado en cada casa del área», dijo un residente del suburbio de Harasta, donde está ubicado el complejo.
Activistas que viven en las cercanías estimaron que el ataque había afectado a unas 100 personas, en base al número de ambulancias que llegaron a la escena y a la intensidad de las explosiones.
No se dieron a conocer bajas entre los militares. Las fuerzas de seguridad acordonaron la zona y desplegaron francotiradores en las rutas que llevan al sector.
En los últimos meses, los combatientes rebeldes han lanzado una serie de atentados contra edificios militares y del Gobierno en Damasco, llevando el conflicto al corazón de la base de poder de Assad.
El asalto de mayor envergadura ocurrió contra la sede de Seguridad Nacional en julio, donde murieron el ministro de Defensa y otros dos altos funcionarios sirios.
El último ataque coincidió con una serie de incursiones rebeldes contra puestos de control de las fuerzas de Assad en una carretera que conduce al norte desde Harasta y en vecindarios suníes de Damasco que se han convertido en frentes del conflicto, dijeron residentes.
Aviones de combate sirios también bombardearon áreas de la localidad de Um al-Asafir en los límites de Damasco y el suburbio de Artous recibió fuego de artillería, lo que causó la muerte de al menos una mujer, dijeron activistas de la oposición.
Centro de represión
Residentes y activistas de la oposición dijeron que el ataque provocó fuertes explosiones y que éstas fueron seguidas por un tiroteo. Imágenes filmadas por activistas, que no pudieron ser verificadas de manera independiente, mostraron un gran estallido.
«La decisión fue atacar la Inteligencia de la Fuerza Aérea porque es una de las divisiones de seguridad más notorias, y un alcázar de represión cuya extensión sólo Alá conoce», indicó un comunicado de Al-Nusra, publicado en Facebook.
La unidad de Inteligencia de la Fuerza Aérea está comandada por el brigadier general Jamil Hassan, uno de los principales lugartenientes de Assad, y está conformada por miembros de la secta minoritaria alauita, a la que pertenece el presidente.
No se brindó información sobre si Hassan estaba presente durante el ataque.
Activistas de la oposición indicaron que cientos de opositores a Assad han estado encarcelados sin cargos en su contra y han sido torturados en los complejos de Harasta. Grupos de derechos humanos también han acusado a las fuerzas rebeldes de torturar a prisioneros durante la revuelta.


