La Iglesia Católica llamó hoy a los fieles a participar activamente en las elecciones que vienen, mediante la emisión de su voto «consciente y responsable, y dar seguimiento al cumplimiento de las promesas y compromisos de las autoridades electas, vigilando que se ejerza el poder confiado mediante el voto, en beneficio de todos los ciudadanos, sin excepción».
A través de un documento dado a conocer en su sitio de internet, explica que «es deber de los fieles cristianos participar en todo aquello que hace posible la construcción del bien común en la sociedad. En este caso, nos referimos a la responsabilidad de los fieles laicos de participar en la construcción de la vida democrática del país, mediante la emisión de su voto en las elecciones de julio de 2012».
«El voto de los fieles cristianos debe asumir una responsabilidad moral, es decir, tiene que ser consecuente con los dictados de su conciencia y de su fe, que no pueden estar separados de sus opciones políticas, ya que la política puede contradecir la justicia y la verdad. Por eso, es también deber de los Pastores del Pueblo de Dios orientar a los fieles en aquellos planteamientos políticos que, por sus implicaciones religiosas, morales y sociales, contradicen las enseñanzas de la Iglesia Católica (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, No.426), con el objetivo de que sus opciones políticas sean morales y justas», detalla.
«El voto, en conciencia, debe tomar en cuenta las propuestas que promuevan los valores de un verdadero humanismo que ponga a la persona y su dignidad humana en el centro del servicio del quehacer político, por encima de los intereses partidarios o particulares de los partidos y sus ideologías», explica.
Además, establece que «la educación, entendida no sólo como transmisión de conocimientos, sino como una formación integral, desde la más tierna edad, que promueva los diversos valores de la convivencia humana como es el respeto, la fraternidad, la corresponsabilidad, la justicia, la integridad, a fin de poder asumir las propias responsabilidades ciudadanas a su debido tiempo en la construcción de la nación, en justicia, seguridad y paz».
«La promoción y el fortalecimiento de la familia, teniendo en cuenta que el matrimonio constituido entre un hombre y una mujer son la base de la sociedad humana y cristiana, impulsando la educación de las nuevas generaciones en los valores morales y cívicos para su integración en el desarrollo social de nuestro país», agrega.
«El combate a la injusticia social –dramáticamente presente en las abismales desigualdades sociales y el sufrimiento de la pobreza en la que vive sumida más de la mitad de la población del país–, mediante la creación de empleos debidamente remunerados, la implementación de programas sociales libres de paternalismos y clientelismos políticos que fomenten una cultura del trabajo, la solidaridad, el compromiso comunitario y el ahorro», considera.
«La lucha contra la cultura de la corrupción, que debe partir de un historial limpio de los candidatos, un compromiso tangible de sus partidos por combatir y repudiar la deshonestidad, y propuestas que desalienten y sancionen rigurosamente esta práctica, pues hoy por hoy es el cáncer que consume al país y corrompe a las nuevas generaciones que ven en este mal algo natural o necesario», advierte.


