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#LaColumna: Celaya sí era amigo de Ernesto Gándara

Por
Rodrigo Sotelo / Twitter: @masmedio

Nos sorprende la candidez con la que ahora algunos
intentan desmarcar al senador Ernesto Gándara Camou del impresentable Rafal
Humberto Celaya Valenzuela, ex funcionario en la administración del Borrego en el Ayuntamiento de
Hermosillo.

A este personaje ligado a un cartel del narcotráfico y
sentenciado en EU por estos motivos, lo reducen a simple colaborador del
aspirante priista al Gobierno del Estado.

Ni Celaya se encontraba tan lejos de Gándara ni se puede
poner en duda la agudeza de este último –o de su equipo, done puede estar la
clave- al cultivar amistades.

Lo que hacen al llamar vía telefónica a miles de hogares
sonorenses es dejar constancia o recordar la cercanía existente entre este par
de priistas, vinculados de algún modo hasta un día antes de que la policía
española lo detuviera –a Celaya, claro- en agosto de 2012.

Insistimos, que conozcamos de la relación no implica que
supongamos participación en lo que se acusa o que sobrevaloremos una o varias
fotografías.

Sería irresponsable hacerlo, aunque no se falta al
profesionalismo periodístico precisar la estima que se dedicaban.     

Es verdad que una fotografía no asocia automáticamente ni
convierte a los protagonistas en cómplices, consideración que resulta válida
para el caso específico de Claudia Pavlovich Arellano.

Y ni qué decir del entonces candidato presidencial, Enrique
Peña Nieto, quien deberá tener miles de instantáneas acompañado de sujetos con
igual o de peor historial, lo que –en todo caso- nos llevaría a reflexionar
sobre la infiltración delincuencial a la esfera de la política.

Gándara ha respondido lo siguiente:

No puedo vigilar a
todos los que colaboran conmigo y tampoco tengo responsabilidad alguna de los
actos que hizo; lo único que puedo hacer es dejar que los sonorenses valoren mi
historia de comportamiento y eso contribuya a minimizar cualquier campaña negra
que pudieran emprender en mi contra o contra cualquier otro militante del PRI
”.

Caray, qué comodidad, entonces ¿quién responde a la
sociedad si Celaya se encontraba en un partido político?

Si no es el alcalde quien deba tener conocimiento de la licitud,
de la pulcritud de quien pondrá en un espacio público, ¿quién debe vigilarlo?

En esta lógica, el Gobernador de Guerrero, recién
separado del cargo por el caso Iguala, es un santo y lo que hemos hecho todos es orquestarle una campaña negra

Como dicen, veremos si el innegable limpio historial político de Ernesto Gándara le alcanza para
sortear esta andanada que escalará conforme se acerquen las definiciones en su
partido.

Esperamos que sí, pues sería desmotivante constatar que
otro político –del partido que fuera- no encuentra argumentos con la solidez
suficiente para demostrar que la estructura de la historia no tiene cimientos o
que se parte de una falsedad.

¿Ernesto Gándara tenía a un eventual colaborador en Agua
de Hermosillo o a quien mando ahí gozaba de la cercanía suficiente para
considerarse su amigo, promotor, operador y financiero?

Esta perfilable
segunda hipótesis es la que esparcen con fruición sus opositores, subidos ya en
la arena electoral.

Haya sido con consentimiento y conocimiento o por
ignorancia, ninguno de estos dos escenarios lo exime.

Lo que está en juego no es la candidatura de Ernesto u
otro priista o panista, se trata de la vulnerabilidad de nuestro sistema político,
de un Estado siempre tan dispuesto a convivir con el crimen organizado.

Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios

Rodrigo
Sotelo Mendívil

Director
General Masmedio

Correo: rodrigosotelo69@hotmail.com                                                     

Twitter: @masmedio

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