Nuberia Comercial de México, Asha Consultores Especializados, Consultora Murano, Consultora Integral Vilzel y Hotelería y Alimentos GRF son algunas de ellas.
A estas empresas, la Administración de Rubén Moreira les asigna los contratos a través de adjudicaciones directas que las exentan de participar en licitaciones públicas.
Acusaciones directas al Gobierno de Coahuila, de que se les paga millones de pesos del erario a empresas fantasma, quienes no cuentan con portales en internet, teléfonos, y que sus sedes fiscales se encuentran en domicilios falsos.
Consultorías Bardo, por ejemplo, tiene un portal de los que se realizan con plantillas preestablecidas que se ofrecen en la red, en el que ofrece servicios de asesoría y capacitación, pero no ofrece ni directorio de la empresa, ni domicilio ni teléfono.
Nuberia Comercial y Vilzel aparecen en directorios empresariales, pero el teléfono registrado de la primera no existe y en el de la segunda contesta una voz pregrabada que remite a un menú de opciones.
Tres de estas empresas, Asha, Bardo y Vilzel, se dieron de alta en el Padrón de Proveedores y Contratistas de Coahuila el 3 de abril de este año y para el día 7 ya se les estaban pagando sus primeras facturas.
Las dos primeras cobraron 5 millones 800 mil pesos cada una, y Vilzel 11 millones 600 mil pesos por concepto de asesoría jurídica en materia fiscal.
Según fuentes de la Secretaría de Finanzas (Sefin) de Coahuila, estos pagos se hacen siempre de manera urgente, bajo la presión de jefes de área cuyo único argumento es que son “órdenes de arriba”.
“Quien tiene la relación de estas empresas fantasma o empresas pantalla, como también se les llama, es el subsecretario de Administración de la Sefin, Julián Montoya… él es uno de los funcionarios más allegados al Gobernador y el que suele manejar relaciones, cheques y pagos para estas compañías”, indicó una fuente.
Un recorrido de Reforma por los domicilios de estas empresas reveló que no tienen sus direcciones ahí o nadie las conoce.
El domicilio registrado por Vilzel en sus facturas y en el padrón de proveedores es la Torre A, Piso 8, de la avenida Santa Fe 94, en Zedec Plaza Santa Fe, pero el personal confirmó que la “consultoría” no tiene una oficina ahí, ni en ninguna de las otras tres torres que integran el complejo.
La firma de “servicios de consultoría y capacitación en el área de alimentos”, Hotelería y Alimentos GRF, tiene su domicilio fiscal en Río Mixcoac 39, interior 401, en Insurgentes Mixcoac, en un edificio de vidrios viejos.
En el interior 401 no hay ningún anuncio de la empresa, pero unos jóvenes trabajaban en computadoras detrás de unos vidrios cubiertos por persianas. Uno de ellos dijo que ahí era GRF, pero rehusó dar detalles de la misma. Los demás no quisieron decir nada.
Como “consultora”, GRF cobró en enero al menos dos facturas: una de 12 millones 180 mil pesos por “edredones tamaño matrimonial”, y otra de 5 millones 46 mil pesos por “cobijas térmicas”.
Consultora Murano es un caso singular. No aparece en el padrón de contratistas y, aunque es una “proveedora” de asesorías, en enero el Gobierno le pagó 15 millones 389 mil pesos por concepto de “huevo blanco, pierna y muslo”.
En su domicilio, registrado en Prado Norte 225, nadie sabe nada de la “empresa”.
Domicilio fantasma
Asha Consultores Especializados y Consultorías Bardo tienen muchas cosas en común: son desconocidas en el mercado, se dedican supuestamente a dar asesorías, han facturado millones de pesos al Gobierno de Coahuila y comparten un mismo domicilio fiscal.


