Aunque afecta a todos, las mujeres son más propensas a
preocuparse por los signos de la edad, especialmente las arrugas y líneas de
expresión, pero te tenemos noticias: aunque suene increíble, no son las únicas
señales que delatan tu edad.
Pareciera natural que, a partir de cierta edad, la
carrera por ganarle al paso del tiempo se acelere y busques diferentes remedios
para mejorar la salud y apariencia de tu piel, con el objetivo de que no se
desarrollen las arrugas, sin embargo, no es lo único que aparece con los años.
Hay otros cambios que tu cuerpo registra y te dicen que ya no tienes 20 años.
1. Tienes menos sensibilidad dental
A medida que el cuerpo envejece, los dientes se vuelven
menos sensibles. Según la Asociación Dental Americana, esto ocurre porque los
nervios dentales se van reduciendo con los años, disminuyendo su sensibilidad.
Aunque esto no suene tan mal, el mayor problema de esta
insensibilidad es que no te darás cuenta si padeces caries u otros problemas
dentales, cuyas complicaciones pueden derivar en perder los dientes, algo nada
agradable a una edad no tan avanzada.
2. Se reduce tu estatura
Seguro ya habías notado que las personas mayores lucen
más pequeñas, sin embargo, esto no es exclusivo de ellos. Según el sitio
MedlinePlus, las personas suelen perder alrededor de 1 cm cada 10 años después
de los 40, aunque se acelera después de los 60.
Esto ocurre porque los huesos, músculos y articulaciones
envejecen, y se da en todas las razas y sin importar el sexo. Una buena forma
de evitarlo es previniendo o tratando la osteoporosis con ejercicio,
suplementos y vitamina D.
3. Tiendes a engordar
Es popular la creencia de que a partir de los 30 años
inevitablemente engordarás y no está tan errada. Especialistas aseguran que
después de esta edad las personas tienden a perder tejido magro, lo cual
repercute en una pérdida de masa muscular.
El problema es que con esto también aumenta la cantidad
de grasa corporal de forma constante, por lo tanto, las personas mayores pueden
tener casi un tercio más de grasa que en su juventud. Y no se trata sólo de un
tema estético, esta grasa puede acumularse alrededor de los órganos.
Afortunadamente, puedes corregirlo con una buena alimentación y ejercicio.
4. Cambios en el sentido del gusto
Según el National Institute Deafness and Other
Communication Disorders, aunque un ser humano nace con alrededor de 10 mil
papilas gustativas, después de los 50 años comienza a perderlas, lo cual puede
manifestarse como una disminución en la intensidad con que se perciben los
sabores.
5. Tus pestañas se acortan
Aunque hay factores que pueden influir en el grosor o la
caída de tus pestañas como problemas de tiroides, alopecia o incluso la
quimioterapia, también el envejecimiento es culpable de este cambio, que es más
evidente a partir de los 40 años.
La razón es que con la edad y una menor producción de
hormonas, se reduce la estimulación del folículo y, por lo tanto, la producción
de pestañas. Asimismo, estas hacen más delgadas, claras incluso se caen.
6. Problemas con tu vejiga
Lamentablemente la menopausia no sólo trae consigo
bochornos, otra consecuencia poco agradable del desajuste hormonal es la
debilitación de la vejiga. Según el departamento de uroginecología de la
Universidad de Colorado, esto se debe a la reducción del estrógeno, lo cual
puede desencadenar atrofia urinaria y, en consecuencia, incontinencia o mayor necesidad
de orinar.
De igual modo, también hay un envejecimiento de los
órganos y tejidos pélvicos. Una forma de reducir el impacto de la menopausia es
la terapia hormonal, pero también hacer ejercicios de Kegel y llevar una vida
saludable.
7. Tu pelvis se hace más estrecha
Una investigación publicada en la revista Proceedings of
National Academy of Sciences descubrió que mientras alrededor de los 25 y 30
años tu pelvis alcanza la máxima anchura, a partir de los 40 comienza a
estrecharse.
Los científicos lo atribuyen a que la evolución de las
caderas depende de los niveles de estrógeno, que disminuyen a partir de la
menopausia. De igual modo, esta reducción podría servir para estabilizar el
suelo pélvico y soportar la presión cuando una persona camina.
8. Aumentan tus orgasmos
Ésta es una excelente noticia: un estudio realizado por
la aplicación Natural Cycles, demostró que después de los 36 años las mujeres
tienen más y mejores orgasmos, lo cual fue evaluado por las mismas mujeres,
dejando en evidencia que esto pasa gracias a un mayor conocimiento de tu cuerpo
y preferencias, además de un despojo de prejuicios.
Otra investigación del Centro de Estudios del
Envejecimiento de la Universidad de Duke confirmó esta premisa, luego de
encuestar a mujeres mayores de 40 años, de las cuales el 72% reconoció que sus
orgasmos mejoraron en comparación con los de su juventud.
9. Cambia tu número de calzado
Si de pronto tus zapatos dejaron de quedarte, tiene que
ver con la edad. Según especialistas, con el tiempo tus pies se vuelven más
planos, además de más largos y anchos. ¿La razón? Tus ligamentos y tendones se
relajan más y más con el tiempo.
Asimismo, no puedes descartar las deformidades del pie
que vienen con la edad, como los juanetes, por lo cual es normal que dejen de
quedarte o sientas incómodos tus zapatos.
10. Cambia la percepción de los colores
Según la American Foundation for the Blind, además de la
vista cansada y reducción de la agudeza visual que viene con la edad, la
percepción de los colores también se ve debilita. Con el tiempo, la habilidad
para identificar los colores disminuye y es probable que te sea difícil
distinguir colores que están más cercanos a otros, por ejemplo, el azul del
verde.
Aunque la mayoría de estos cambios son imperceptibles
para el ojo ajeno, dejan claro que, aunque intentes evitarlo, el tiempo no se
detiene. Sin embargo, lejos de preocuparte o avergonzarte, debes conocer estos
cambios para estar preparada y disfrutar cada etapa. No temas envejecer, recuerda
que con la edad llega la experiencia y plenitud.


