Bastón, sombrero y traje. Así aparecía siempre en público el
productor de cine de origen alemán Carl Laemmle, que el 8 de junio de
1912, hace cien años, fundó los estudios Universal, contribuyendo así a
la fama mundial de Hollywood.
Medía 1,52 metros y su vida se vio marcada por el valor, el olfato en
el negocio y las acciones benéficas. Laemmle siempre buscó formas de
escalar y ser mejor que otros. Acabó creando uno de los estudios de cine
más importantes de Hollywood tras convertir los terrenos que albergaban
una granja de pollos en los famosos estudios de cine Universal City.
En su ciudad natal, la localidad alemana de Laupheim, próxima a
Múnich, poco se sabe del aniversario, y eso a pesar de que Carl Laemmle
(según la partida de nacimiento Karl Lämmle) es «hijo predilecto de la
ciudad», señala el historiador Michael Niemetz, que dirige el museo de
historia de cristianos y judíos, que dedica en el castillo Grosslaupheim
parte de su exposición y un pequeño programa de cine al titán de
Hollywood.
De los estudios de Laemmle proceden éxitos como The Hunchback Of Notre Dame, Drácula o la película distinguida con el Oscar All Quiet On The Western Front.
Para dentro de unos meses, el museo tiene programada una exposición con
carteles de películas, así como una serie de películas con motivo del
aniversario de los estudios.
Nacido en 1867, Laemmle fue el décimo de una familia judía. Cuando
tenía 17 años, tras finalizar su aprendizaje de comerciante, partió
hacia Estados Unidos.
«Quería ver a un indio», escribió en 1931 John Drinkwater, a quien el propio Laemmle le encargó que escribiese su biografía (The Life and Adventures Of Carl Laemmle).
El productor se subió a un barco de vapor que lo llevaría hasta Estados
Unidos a la búsqueda de un futuro mejor, que sí consiguió.
Comenzó en la industria del cine cuando rondaba los 40. Hasta
entonces había salido a flote con diversos empleos y durante bastante
tiempo estuvo en el sector textil. En 1906, estaba en Chicago y se
quería independizar. Buscaba un local para abrir una tienda y se topó
con una sala de cine (un «nickelodeon»), donde los espectadores pagaban
un nickel de entratada. Se entusiasmó de inmediato con aquel
mundo nuevo. «No estaba previsto, pero cuando olió el negocio fue a por
ello sin dudar», explicó Niemetz.
El empresario alemán sube como la espuma
Laemmle se metió a fondo en el negocio, comenzó a comprar un cine
tras otro y fundó posteriormente su propia distribuidora para evitar las
tasas por la licencia.
«Ese fue el momento en el que nació Hollywood», afirmó su nieta Carla Laemmle recientemente en una entrevista.
En 1912 fundó junto con otros socios Universal, primero en Nueva York
y posteriormente, en 1915, trasladó toda la producción a la cálida
California. A lo largo de su vida, Laemmle produciría más de 9.400
películas hasta que en 1936 se vio obligado a vender los estudios.
A pesar de toda la fama y la suerte que encontró en Estados Unidos,
Laemmle jamás olvidó su país de procedencia, aun cuanto este último
durante muchos años prefirió no saber nada de él.
Regresaba casi cada año y ayudaba donde podía, por ejemplo en la
creación de una institución benéfica para pobres. En los años 20
organizó una suerte de baño popular para que la gente pudiera lavarse.
«Era muy exigente, pero al mismo tiempo tenía los pies en la tierra»,
dijo el historiador Niemetz. Durante mucho tiempo, Laemmle era el «tío
americano» hasta que los nazis fueron penetrando cada vez más.
Ya en 1933 fue distinguido como ciudadano de honor y se puso su
nombre a una calle. Además, avaló a cientos de judíos, que pudieron
escapar a Estados Unidos huyendo de los nazis en Alemania, según relató
el historiador. Hasta bien entrados los años 80, esta localidad del sur
de Alemania no trató en profundidad su pasado nazi.
«En general reinaba el silencio sobre este tema», señaló Niemetz.
«Tal vez en Estados Unidos en más conocido que aquí», comentó el
historiador sobre el productor, el fabricante de sueños alemán.


