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Anti-Temer invaden el maratón olímpico

Manifestantes brasileños contrarios al presidente interino Michel Temer trataron de interrumpir ayer el maratón femenino de Río-2016, aunque finalmente no pudieron perturbar el normal desarrollo de la prueba, según las imágenes de televisión.
En los dos últimos kilómetros del maratón, cuatro o cinco personas superaron la barrera de seguridad y comenzaron a correr en la vía reservada a los atletas, portando pancartas en las que podía leerse “Fora Temer”.
Durante breves instantes corrieron unos metros por delante de la keniana Jemima Jelagat Sumgong, posterior ganadora de la prueba.
La televisión que transmitía en directo la prueba cambió bruscamente de planos para que no pudieran verse las protestas.
Inmediatamente fueron interceptados por los policías motorizados que custodiaban a las atletas.
También se vieron pancartas “anti-Temer” en otros tramos de los 42,195 km de la maratón.
Michel Temer asumió la jefatura de Estado en mayo, cuando la presidenta electa Dilma Rousseff fue suspendida del cargo mientras es juzgada por el Congreso por maquillaje de las cuentas públicas.
Con un gobierno conservador, Temer gobernará hasta fines de 2018 si la izquierdista e impopular Rousseff es destituida a fines de agosto.
Pero las encuestas muestran que Temer es tanto o más impopular de
Rousseff y la grave crisis económica que atraviesa el país no hace más que avivar las protestas ciudadanas.
LULA RECURRE
A LA ONU
La defensa del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva presentará ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, “nuevos hechos” que demuestran la supuesta “persecución judicial” que sufre su cliente, investigado por corrupción.
Los abogados del exmandatario consideran que Lula y su familia sufren represalias desde que denunció a finales de junio ante la ONU los “abusos” cometidos en el marco de las investigaciones del escándalo de corrupción de la petrolera estatal Petrobras.
La defensa mencionó como ejemplo de esa “represalia” la decisión de la policía de llamar a declarar a la esposa del expresidente, Marisa Letícia Lula, y su hijo Fabio Luis sin “ninguna justificación razonable”.
Resaltó, además, que los investigadores del caso Petrobras ampliaron la “campaña de propaganda opresiva” contra Lula a través de sus “portavoces” en los medios.
En ese sentido, citó una noticia de la revista Época que informa que los fiscales que investigan la corrupción en Petrobras están “irritados” con lo que consideran “intentos de intimidación”.
“La reacción autoritaria de los operadores de la operación Lava Jato”, como se conoce al caso Petrobras, “confirman que Lula es víctima de una verdadera cacería judicial.
 
DESENLACE DESPUÉS DE LOS JUEGOS
Brasil comenzó la cuenta atrás para despejar el futuro político del país después de que el Senado anunciara que a partir del 25 de agosto iniciará el juicio final que decidirá si la presidenta suspendida Dilma Rousseff es destituida definitivamente o retoma las riendas del poder.
El destino político de Rousseff, en el aire desde el pasado 12 de mayo cuando fue suspendida, será desvelado una vez finalicen los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, una cita que fue planificada por su Ejecutivo, pero que ahora vigila de cerca el presidente interino, Michel Temer.
Temer, quien hasta el pasado mayo fue el discreto vicepresidente de Rousseff, prepara el terreno político para asumir el poder de manera definitiva, mientras los apoyos legislativos de la Presidenta se debilitan con el paso de los días.
-EFE
 
UNA SEGURIDAD RELATIVA
Las autoridades de Río de Janeiro prometieron seguridad total durante los Juegos Olímpicos, pero Mauricio Lima da Silva, un vendedor callejero de 19 años, no se siente para nada fuera de peligro.
Por un lado están los ocasionales y muy publicitados asaltos de extranjeros en Copacabana o Ipanema y otros lugares que atraen a las hordas olímpicas.
Pero a unos 15 kilómetros de allí, en las favelas del Complexo da Maré cercanas al aeropuerto internacional de Río, Da Silva y decenas de miles más viven bajo el dominio de narcotraficantes, y las fuerzas de seguridad apenas aparecen.
Unos 85 mil policías y militares, el doble que en Londres-2012, han sido desplegados para los Juegos Olímpicos.
Pero patrullan áreas frecuentadas por turistas y atletas, mientras vastas zonas de Río, a veces cercanas, son sacudidas de manera cotidiana por una violencia letal.
El miércoles pasado, tres policías de élite de la Fuerza Nacional, llegados a Río para reforzar la seguridad de los Juegos, entraron en una de las favelas de Maré sin querer. Fueron recibidos con disparos de armas automáticas, y uno de los agentes murió.
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