El oficial de guardia no daba crédito a lo que decía la mujer que se presentó en la comisaría con las ropas rasgadas y cubierta de hematomas. ¿Estefanía Heit le había causado esas heridas además de violarla? Que bebiera un sorbo de agua y pensara bien antes de hacer la denuncia… Unas horas después, Sonia Molina repitió la misma versión en la Fiscalía de Delitos Sexuales de Coronel Suárez, una ciudad al sur de la provincia de Buenos Aires. Heit, presentadora de noticias de Canal 4 y conductora de uno de los programas de radio con mayor audiencia en dicha localidad, la mantuvo secuestrada los últimos tres meses en su casa de la calle Grand Bourg a la altura del 1800.
En ese periodo, ella y su esposo Jesús Olivera, la sometieron a todo tipo de abusos sexuales; le quemaron cigarrillos en el cuerpo, la obligaron a caminar en cuatro patas y cuando le daban algo de comer era alimento para perros. Molina perdió casi 30 kilos de peso durante su cautiverio y el médico que la atendió dijo que fue un milagro que sobreviviera bebiendo su propia orina.
Según las primeras pesquisas, fue en esa ciudad donde Sonia Molina conoció a Jesús Olivera, cómplice y cónyuge de la periodista. En su blog “Amar es Combatir”, el sujeto se presenta como líder de una comunidad evangelista. “Clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas”, dice su página digital. Se presume que Olivera introdujo a Molina en su secta y que ambos mantuvieron una tortuosa y fugaz relación sentimental.
A mediados de mayo del 2012, Sonia Molina se trasladó a Coronel Suárez, donde trabajó de empleada doméstica hasta su repentina desaparición.
Tras la detención de Heit y de Olivera, la Fiscalía ordenó el cateo del domicilio que ambos compartían. La Policía encontró en el teléfono móvil y en el ordenador de la periodista varias grabaciones de los abusos sexuales y otras torturas que sufrió la prisionera.


