Una semana después del feroz paso del ciclón Sandy, millones de neoyorquinos seguían sufriendo el lunes problemas en el transporte público, escasez de gasolina o falta de electricidad en medio del frío, en una ciudad traumatizada que logró al menos reabrir sus escuelas.
Las autoridades estatales y de la ciudad de Nueva York tenían como una de sus prioridades alojar a miles de personas que necesitaban refugio, ya que no tienen ni luz ni calefacción en sus casas con temperaturas por debajo de los 5 grados.
Otro objetivo era garantizar que los ciudadanos de Nueva York, Nueva Jersey (este) y los otros estados del este de Estados Unidos afectados por Sandy puedan votar el martes en las elecciones que enfrentan al presidente demócrata Barack Obama y su rival republicano Mitt Romney.
En Nueva York, cerca de un millón de niños regresaron a la escuela luego de una semana sin clases, aunque más de 100 establecimientos permanecieron cerrados por los daños sufridos por el ciclón, según una lista publicada por el Departamento de Educación de la ciudad.
Las clases volverán a ser interrumpidas el martes por las elecciones y la alcadía espera que el miércoles todas las escuelas ya estén funcionando con normalidad.
Con el metro restablecido en un 80%, muchos neoyorquinos sufrieron demoras el lunes para llegar a sus trabajos, en una ciudad que depende -quizás como ninguna otra en el mundo- de ese crucial medio de transporte, utilizado a diario por 5,3 millones de personas.
Este problema provocó que muchos recurrieran al auto, aunque para eso tenían primero que conseguir gasolina, cuya escasez era otra de las consecuencias dejadas por Sandy, la supertormenta que mató a más de 100 personas en la costa este de Estados Unidos.
La perturbación en el abastecimiento de combustible afectaba con más dureza al vecino estado de Nueva Jersey, donde el gobernador Chris Christie resolvió un racionamiento con un tope máximo por automóvil.
«Esperé ocho horas en una estación de servicio para cargar finalmente 30 dólares de combustible, el límite establecido», dijo el taxista Sherif Roby en Nueva York.
«Muchos amigos no pudieron ir a trabajar porque no encontraron gas», explicó.
Mientras unos 500.000 hogares seguían sin electricidad en Nueva York, la cifra se elevaba a unos 780.000 en Nueva Jersey, una quinta parte de los clientes del estado.
Christie, que el domingo seguía sin luz en su domicilio, había explicado que los trabajos para restablecer el servicio eran «casa por casa» en algunas zonas.
La llegada del frío el fin de semana hace más apremiante la necesidad de restaurar el suministro eléctrico. Sólo en Nueva York, entre 30.000 y 40.000 personas debían ser alojadas en refugios, según una estimación del alcalde Michael Bloomberg.
Como si todo esto fuese poco, las presidenciales del martes pusieron una presión extra sobre las autoridades, ya que hay que garantizar que todo el mundo podrá votar.
Tanto en Nueva York como en Nueva Jersey habría centros de votación cerrados o personas refugiadas lejos de sus hogares sin poder movilizarse, por lo cual se buscaban alternativas, como el voto por correo electrónico o fax.
De su lado, la Guardia Nacional tiene previsto transformar sus camiones en centros de votación en las áreas donde aún falte la electricidad o que sufrieron serios daños por el huracán.
Los chicos vuelven a la escuela pero Nueva York sigue sufriendo a Sandy
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