El mini juego desarrollado por PETA nos muestra una macabra sátira de los eventos que suceden dentro del juego. Durante nuestra partida, tomaremos el control de un revolucionario Pikachu, que harto de los tratos dañinos de su entrenadora, decide terminar con la era de represión que han impuesto los humanos y alcanzar la libertad tan ansiada.
Aunque los ideales que defienden son de una ética intachable, la utilización de crudas referencias sobre el maltrato consigue perturbar el mensaje inicial. Nuestros Pokémon se mostrarán demacrados a causa del sufrimiento realizado por los humanos, llevando todo tipo de cicatrices que muestran los horrores de su oscuro pasado, mientras que los humanos son reflejados como sádicos torturadores llenos de sangre.
No es la primera vez que la asociación realiza este tipo de movimientos ideológicos, y no es necesario realizar un gran esfuerzo de la memoria para poder recordar las duras críticas que realizaron a el lanzamiento de Super Mario Land 3D, a causa del traje realizado con la piel de un mapache, o incluso Super Meat Boy, en la que rechazan los sistemas de alimentación que necesitan de la muerte de animales como recurso.


