Expertos, activistas y trabajadores sexuales pidieron hoy una
legalización del trabajo sexual y la diferenciación con los esfuerzos en
contra del tráfico humano durante la XIX Conferencia Internacional del
Sida.
“Creo que hay abundante evidencia por parte de los panelistas de que el
trabajo sexual debería ser reconocido como una ocupación legal”, señaló
la doctora Maryke Wynroks, embajadora de Holanda para Virus de
Inmunodeficiencia Humana (VIH) ante ONU-Sida.
Destacó la discriminación y marginación de las trabajadoras sexuales
dentro de sus propias comunidades, así como la poca atención por parte
de agencias internacionales y donadores en su beneficio.
Durante la sesión en Washington, un grupo de trabajadoras sexuales dio
su testimonio y puntos de vista desde Calcuta, India, y destacó la
confusión entre tráfico, explotación y trabajo sexual.
Subrayaron que la marginación e ilegalidad de su actividad provoca la explotación por parte de las policías locales.
“Se debe reconocer el trabajo sexual como tal, para que se reduzca la
mafia de malos elementos policiales que se han dedicado a
extorsionarnos, a secuestrarnos y a cobrarnos cuotas”, señaló una
trabajadora sexual transgénero latinoamericana que habló en español.
Enfatizó la necesidad de que no se considere su actividad como delictiva y no se confunda con el tráfico de personas.
“Mi cuerpo es mi empresa y yo soy la única gerente general”, remató, y provocó un aplauso generalizado en ambos auditorios.
En tanto, la estadunidense Naomi Akirs, ex trabajadora sexual y ahora
activista, apuntó que el financiamiento destinado al combate al tráfico
de personas se destina a departamentos de policía locales para efectuar
redadas y programas de rehabilitación.
Por su parte, la activista de derechos humanos Mandeep Dhalinal, señaló
como una prioridad la reducción de la violencia hacia las y los
trabajadores sexuales.
“La no criminalización es insuficiente, hace falta la reducción de la
violencia, seguida de la facilitación de servicios apropiados y la
protección de los derechos humanos, incluido el derecho a trabajar en un
lugar destinado”, remarcó.
Agregó que es “deprimente” que la gente no se dé cuenta que los derechos
de las trabajadoras sexuales no son derechos especiales, son derechos
humanos, enfatizó.


