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Chocan Felipe Calderón y Juan Silva Meza

 Con el caso de Florence Cassez como telón de fondo, el titular de la Corte, Juan Silva Meza, afirmó ante el presidente Felipe Calderón que hay que seguir el legado juarista de respeto a la división de poderes y rechazó el abuso en su ejercicio porque es, señaló, “paso previo al autoritarismo y a la impunidad”.

Reiterativo en la idea de que los integrantes de la SCJN defenderán la aplicación irrestricta de los derechos humanos para todos, el ministro presidente lanzó un: “no a la creencia de que la ley puede cumplirse a capricho”.

En Palacio Nacional, con motivo del 206 aniversario del natalicio de Benito Juárez, Silva Meza lo recordó como “un estadista respetuoso y cuidadoso” de la aplicación de la ley

“Con Juárez, respetemos a las instituciones; respetemos a la división de poderes. Sigamos la templanza y la fortaleza moral de Juárez; entendamos que en momentos difíciles y extraordinarios debemos apegarnos a la ley, como fórmula de paz y de certidumbre”, argumentó.

Enfático, el presidente de la Corte reclamó la independencia de ésta, cuando faltaban tres horas para la sesión en la que se revisaría el proyecto del ministro Arturo Zaldívar a favor de liberar a Cassez.

“Necesitamos que funcionen con normalidad las instituciones de la República. Nada justifica incumplir la Constitución y los derechos humanos. Respetemos las formas y la legalidad”, alegó.

Se pronunció por vincular la lucha anticrimen con la preservación de las garantías individuales. “La verdadera seguridad es la que se construye en la legalidad. El sistema se sostiene en la credibilidad y en la solidez del estricto cumplimiento de la ley”, definió Silva Meza.

Ante los titulares de Gobernación, Seguridad y Marina, Alejandro Poiré, Guillermo Galván y Mariano Saynez, respectivamente, el titular del Poder Judicial sostuvo que ahora que los juzgadores federales realizan su labor interpretativa “no debemos equivocar el rumbo y las prioridades”.

Silva Meza expuso que “lo civilizado y lo correcto es construir un Estado ético” que no viole las garantías individuales.

“Hoy, jueces, magistrados y ministros estamos atentos para aplicar el nuevo marco legal en materia de amparo y de derechos humanos, que exigen que el nuestro sea un país en el que imperen la justicia y la igualdad. No la arbitrariedad”, planteó.

Y en seguida describió Silva Meza las características de dicha tarea, al garantizar lo que denominó como la “justicia basada en instituciones y procesos, que hagan que sea justicia de verdad. No el abuso del poder, paso previo al autoritarismo y a la impunidad”. “No a la creencia de que la ley puede cumplirse a capricho”.

“Juárez entendía bien que en las formalidades de la ley, descansaba la dignidad y credibilidad de la República. Por eso, en cada uno de nuestros actos, honramos nuestro origen y nuestra encomienda”, expuso Silva.

“Juárez fue inflexible con secuestradores”

Al reivindicar a Benito Juárez como un ministro “brillante” que, en la Corte, no separó la ley de la justicia, el presidente Felipe Calderón sostuvo que, además, soportó las presiones internacionales y los ruegos de indulto a Maximiliano.

Con la mira puesta en el caso de Florence Cassez, el Ejecutivo federal exaltó al Benemérito de las Américas, en el 209 aniversario de su nacimiento, como un hombre que supo comprender las consecuencias sociales de los juzgadores.

Antes, como parte de la ceremonia, el titular del Poder Judicial, Juan Silva Meza, alegó que éste defiende los derechos humanos y habló de respeto a la división de poderes.

En su turno, en el Patio Mariano del Palacio Nacional, Calderón expuso que “Juárez no separaba la ley y la justicia, él era un hombre de una sola pieza”.

Calderón alegó que el impulsor de la República restaurada “entendía perfectamente no sólo la ley y su formalidad, sino, sobre todo, sus fines, los fines que le son propios, y el impacto de la aplicación misma de la ley en la sociedad y en la convivencia”.

Destacó el Presidente que Juárez “fue inflexible ante quienes, violando la ley, robaban, asesinaban o secuestraban a los mexicanos de entonces”.

Atribuyó Calderón “a la entereza y el liderazgo de Juárez” el triunfo de los mexicanos frente a la intervención francesa.

Recordó el mandatario que el 5 de mayo, las tropas del general Mariano Escobedo pusieron fin al imperio de Napoleón III.

Calderón reseñó el caso de Maximiliano, quien fue llevado a juicio por sus actos, remarcó.

“Fueron muchos los ruegos de indulto y las presiones internacionales sobre Juárez, pero al final prevaleció la justicia y Maximiliano fue fusilado”, expuso.

Cuando faltaban tres horas para la cita de los ministros que, a unos pasos de Palacio, habrían de resolver en torno al proyecto de su colega Arturo Zaldívar, que proponía la liberación de la francesa Cassez, el presidente Calderón consideró que el mayor homenaje a Juárez es vencer las inercias, los intereses y las resistencias que impiden concretar lo que denominó como el cambio profundo.

Dijo que ese cambio debe ser sustancial y pacífico y que ya se emprendió.

Afirmó el Ejecutivo federal que ésta es la hora de asumir riesgos para realizar los cambios que México requiere y “de rechazar toda tentación autoritaria”.

Calderón alegó que, en el marco de la vida democrática, ésta es la hora “de liberar, precisamente, las amarras que pretendan sujetarnos a un pasado de arbitrariedad, de corrupción o de impunidad”.

También señaló que ante el Congreso, en 1869, se refirió al efecto que la ley había producido contra ladrones y plagiarios, ahuyentándolos, lo que habría contribuido al restablecimiento de la seguridad pública.

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