Giovanni “N”, vio cómo un grupo de sicarios mató a su madre y a tres compañeros de ella del trabajo. El pequeño de apenas 7 años, recibió un balazo en el estómago. Fue el único sobreviviente de la masacre.
Ahora, Giovanni presenta un daño emocional fuerte y la herida en el estómago ha dejado de representar un peligro para su vida.
Testigos de los hechos habían señalado que las lesiones que recibió el menor de apenas 7 años eran en la cabeza y que su vida corría peligro, pero esa versión quedó descartada ayer al conocerse el dictamen médico.
Permanece bajo supervisión de especialistas y custodia de policías
El pequeño permanece hospitalizado bajo supervisión permanente de médicos especialistas y la custodia de elementos de la Policía Única Investigadora (PUI).
A pesar de la gravedad, los pronósticos de los médicos que lo atienden en el Hospital Regional 66 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), es en el sentido de que salvará la vida, pero tendrá secuelas debido a que vio la forma en que asesinaron a su madre y otras tres personas dentro de su domicilio ubicado en las calles Portaviones y Puente de Conchos, aseguró personal de la clínica.
Ayer, personal del área de Atención a Víctimas de la Fiscalía General del Estado (FGE) visitaron al menor para conocer su estado de salud.
Un agente de la Policía Única que participa en las investigaciones, dio a conocer que se está investigando el entorno en el cual se desenvolvía cada una de las víctimas, quienes fueron identificadas oficialmente como Mayra Lizeth Rodríguez Rodríguez, de 26 años, madre del menor, Jorge Gerardo López Quezada, de 34, José Manuel Núñez Murillo, de 18 y Juan Manuel Hernández Viterbo, de 17, quienes recibieron múltiples impactos de bala.
De acuerdo con la versión de testigos, el menor resultó herido al tratar de ocultarse de los asesinos que ingresaron de manera violenta a su hogar para cometer el crimen.
Los que veían a la distancia por las ventanas de las casas aseguraron que vieron cuando Giovanni, salió de las tapias de enseguida de su domicilio al irse los agresores.
Apenas dio unos pasos y cayó desmayado a los pies de un policía federal.
La Fiscalía estatal refiere que el homicidio se cometió poco después de las 8 de la mañana del sábado pasado.
Los testimonios de residentes del sector indican que los agresores no pudieron abrir la puerta del barandal porque tenía candado, por lo que brincaron la barda.
Un hombre que pidió que se reservara su identidad, dijo que escuchó primero un balazo en seco y luego una ráfaga.
Sus declaraciones coinciden con el reporte oficial, que refiere que en la casa fueron localizados 16 casquillos de los calibres 9 milímetros y 7.62×39, de los que utilizan los “cuernos de chivo”.


