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No debes aplastar las latas cuando las tiras a la basura

Expertos en reciclaje de latas advierten que esta costumbre puede tener efectos negativos en el proceso de separación de residuos.

La práctica de aplastar las latas de aluminio antes de tirarlas a la basura parece una acción lógica para ahorrar espacio en el hogar y en los contenedores. Sin embargo, expertos en reciclaje de latas advierten que esta costumbre puede tener efectos negativos en el proceso de separación de residuos y, en consecuencia, en el aprovechamiento del material.

De acuerdo con la Aluminum Association, organización estadounidense que agrupa a productores y recicladores de este metal, las latas aplastadas generan confusiones en los sistemas de clasificación de desechos, lo que reduce la posibilidad de que sean recicladas adecuadamente.

¿Qué pasa con las latas de aluminio cuando se aplastan?
El problema principal de aplastar latas es que, al llegar deformadas a las plantas de tratamiento, las máquinas de separación automática tienen dificultades para reconocerlas como metal.

En muchos casos, estas latas de aluminio compactadas terminan clasificadas en la misma categoría que el papel, un error que impide que el material sea reciclado correctamente. Esto significa que parte del aluminio, un recurso altamente reciclable y valioso, termina desperdiciado en los vertederos.

Matt Meenan, director de asuntos públicos de la Aluminum Association, explicó a Popular Science que este mal hábito puede generar pérdidas significativas en el proceso de recuperación de materiales. Según sus palabras, “cuando las latas llegan aplastadas, los sensores automáticos suelen confundirlas con otro tipo de residuos, lo que reduce las tasas de reciclaje”.


¿Por qué afecta al medio ambiente aplastar las latas?
El reciclaje de latas de aluminio es uno de los procesos más eficientes en términos ambientales. Se calcula que reciclar una sola lata ahorra la energía suficiente para mantener encendida una lámpara de 14 vatios durante casi cuatro horas.

Pero cuando una lata aplastada no se clasifica adecuadamente, se pierde esa oportunidad de ahorro energético y de reducción de emisiones de CO₂. A gran escala, este error cotidiano aumenta la contaminación y reduce el impacto positivo del reciclaje.

Además, el aluminio es un material que puede reciclarse indefinidamente sin perder sus propiedades. Cada vez que una lata no llega al circuito correcto, el sistema pierde una fuente valiosa de materia prima que podría volver a convertirse en envase en cuestión de semanas.

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