Iniciar enero con gripe o fatiga es una situación recurrente tras los excesos de Año Nuevo. Este fenómeno se origina por las bajas temperaturas y el agotamiento de las defensas, factores que dejan vía libre a los virus estacionales.
No se trata de mala suerte; el organismo reacciona al estrés de las celebraciones y a la falta de descanso prolongado. Dichos elementos rompen el equilibrio biológico precisamente en la época de mayor propagación de microorganismos en el ambiente.
¿Por qué es común enfermarse después de Año Nuevo?
La ciencia explica que el malestar tras las fiestas no es casualidad. El cuerpo enfrenta una combinación de variables externas y biológicas que facilitan la entrada de virus al sistema respiratorio.
Es importante conocer estos mecanismos para proteger la integridad física durante los meses más fríos, como explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la American Heart Association (AHA) y un estudio de la revista Journal of Clinical Medicine:
Aglomeraciones: Las reuniones en espacios cerrados y sin ventilación permiten que los gérmenes circulen con mayor libertad.
Aire seco: El frío invernal reseca las mucosas de la nariz, eliminando la barrera natural que atrapa a los agentes dañinos.
Estrés: Organizar eventos eleva el cortisol, una hormona que en exceso debilita la protección inmunitaria.
Desvelos: La falta de sueño altera los ritmos circadianos y la producción de células protectoras.
Baja temperatura: El clima gélido obliga a los vasos sanguíneos a contraerse, lo que entorpece la respuesta del cuerpo.
¿Qué cambios en la rutina hacen común enfermarse después de Año Nuevo?
Los excesos alimenticios y el consumo de diversas sustancias durante los festejos inflaman el organismo. Esta inflamación disminuye la eficiencia del sistema inmune, según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La inactividad física durante las vacaciones reduce la capacidad del sistema para combatir infecciones. El sedentarismo invernal se considera un factor de riesgo para desarrollar afecciones que atacan los pulmones y las vías respiratorias.
Así afecta la alteración de los hábitos a la salud, según el American Journal of Lifestyle Medicine:
Excesos: Ingerir grasas y azúcares inflama el cuerpo y reduce la respuesta de las defensas.
Sedentarismo: La falta de movimiento disminuye la capacidad de protección frente a enfermedades respiratorias.
Sustancias: El alcohol y el tabaco debilitan los mecanismos naturales de limpieza en los pulmones.
Horarios: Modificar las horas de comida, confunde al reloj biológico y altera el metabolismo.
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