México participa en un ensayo médico internacional con hombres con
baja testosterona —que afecta a más de 60 por ciento de los mexicanos a
partir de los 40 años—, con el fin deconseguir la aprobación de un
tratamiento hormonal inyectable para recuperar la erección y corregir
problemas metabólicos, cardiovasculares y de niveles de glucosa.
Bernardo Cisneros, urólogo y andrólogo de la Clínica ABC y encargado
del equipo de investigación en el país del estudio “Disfunciones
eyaculatorias, testosterona baja y disminuida” (apoyado por Elly Lilly),
que se encuentra en fase clínica, última etapa para garantizar la
seguridad y eficacia de la fórmula y así obtener la aprobación de la FDA
en EU y de la Cofepris en México.
En el estudio, que se realiza de forma paralela en el mundo,
participa The Cornell University de Nueva York y de California, así como
una veintena de universidades de Europa. “La fase de investigación
puede alargarse hasta dos años más”, dijo Cisneros a MILENIO.
“Se está identificando y estudiando (a los pacientes) para darles
esta nueva alternativa de terapia hormonal de testosterona inyectable,
con la que se espera corregir varios problemas de salud, sobre todo los
vinculados a enfermedades crónicas”, abundó.
Se trata de una “investigación de vanguardia e importante, un
parteaguas en la medicina”, aseguró Cisneros tras referir que el fármaco
puede aumentar la calidad de vida y la sobrevida.
Problema de salud
El estudio en el país es de mucha importancia debido a que tiende al
envejecimiento, en 2050 habrá 33.8 millones de personas de 60 o más
años. “Un paciente que sufre de disminución en las cifras de
testosterona no solo tiene disfunciones sexuales, sino que presenta el
doble o triple de riesgo de padecer alteraciones cardiovasculares y
metabólicas que aceleran la presencia de enfermedades crónicas”, explicó
el especialista.
En el pene, precisó, se encuentran las arterias más pequeñas (de 1 a 2
milímetros de diámetro), por eso cuando se obstruyen es un signo
inequívoco de que se bloqueará de manera progresiva el resto, siendo las
de corazón las más comunes.
“De acuerdo con varias investigaciones, 60 por ciento de las personas
con disfunción eréctil tienen alta posibilidad de sufrir un infarto”,
destacó Cisneros.
La disfunción eréctil ubica a la persona en el mismo riesgo de
desarrollar cardiopatías comunes que la de de un adicto al tabaco y de
padecer en un lapso de tres a cinco años un infarto como consecuencia
del daño arterial.
En México, por lo regular, la medicina se ha centrado en dar
soluciones momentáneas contra la falta de rigidez y eyaculación precoz,
pero el problema es más grave porque ese varón que ya presenta los
primeros síntomas puede desarrollar diabetes, hipertensión, colesterol
alto, síndrome metabólico, osteoporosis o huesos sin calcio.
“Existen grupos de riesgo, como los diabéticos, que tienen 50% de
probabilidad de ser impotentes seis años después de haber sido
diagnosticados con dicha enfermedad”, abundó el experto.
La hormona
La testosterona es la hormona masculina de la que depende la vida,
desarrollo, salud del hombre. Se presenta de forma importante desde la
adolescencia y, al hacerlo, define sus caracteres sexuales secundarios,
como la masa muscular, huesos con calcio, energía.
Se mantiene estable en gente sana hasta los 40 años y luego comienza
disminuir siendo una de las manifestaciones evidentes las disfunciones
sexuales, como falta de erección, eyaculación tardía o imposible pese al
estímulo sexual, disminución del placer y orgasmo.
Existe otro sector afectado con disminución de testosterona, dijo, y
es el que sufre de paperas de niño o de joven, afectando los testículos.
“Hay casos de traumatismo, uso de ciertos medicamentos, someterse a
quimioterapias, que también contribuyen”.
El proyecto de investigación consiste en probar ese tratamiento
terapéutico inyectable que eleve la testosterona a sus niveles normales
y, cuando eso se logra, con el apoyo de factores higiénicos y
dietéticos será posible disminuir, sino es que erradicar, enfermedades
crónicas, discapacidades, gastos gubernamentales y de bolsillo, y
muertes prematuras. “Le estamos apostando a mayor salud y a mayor
longevidad”.
La hormona, que aún no tiene nombre, también puede contribuir a
prevenir obesidad, síndromes metabólicos, niveles altos de glucosa.
“Todo esto es reflejo de la baja testosterona, es un circulo vicioso.
“Hay gente que dirá. No tengo 40 años y aunque tienen sobrepeso y
obesidad sus testículos y pene trabajan bien, claro, pero lo que
realmente pasa es que esa grasa excedente al entrar en contacto con la
sangre hace una reacción química que transforma la testosterona a
estrógenos, que es la hormona femenina. Tarde y temprano cursarán una
enfermedad crónica.”
Cuando la testosterona se convierte en estrógenos, aclaró, hay
alteraciones celulares. No se convierte en mujeres, bioquímicamente sólo
disminuye el libido y retraso en la eyaculación.
No son candidatos los niños obesos, concluyó Cisneros, porque la
producción de testosterona es muy basal a edades tempranas, sucede lo
mismo con una mujer con los estrógenos, es preciso que lleguen a la
adolescencia.


