El líder nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Pedro Joaquín Coldwell, rechazó que el próximo gobierno federal, que encabezará Enrique Peña Nieto, vaya a emprender una “cacería de brujas” en contra de la oposición.
Entrevistado luego de asistir al segundo informe de labores del gobernador de Hidalgo, Francisco Olvera, el dirigente del tricolor dijo:
“No, esta es una transición madura, responsable, mediante la cual el mando pasará de un presidente de un partido a otro, en un ambiente de transparencia y de mucha cooperación”.
Coldwell adelantó que en el PRI existe la necesidad de que se discuta en una asamblea nacional la reforma del partido, pues éste, sostuvo, tiene que reorganizarse, adecuarse a los nuevos tiempos, a su nueva condición de partido en el gobierno, después de 12 años de ser oposición a nivel nacional.
“Y prepararse para un calendario de elecciones locales muy intenso que hay en el 2013, cuando se renovarán el gobierno del estado de Baja California y 14 entidades federativas con cambio de congresos local y municipal”, expresó.
Sobre la toma de posesión de Peña Nieto, aseveró que la reforma política contempla dos opciones: ante el pleno del Congreso de la Unión o ante el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Agregó que cada fuerza política es responsable de sus actos y de su conducta ante la sociedad, por lo que el PRI confía que exista un clima de civilidad, “como debe de ser en una democracia madura”, el próximo 1 de diciembre, en la transmisión del poder.


