Palaú, Coah.- Los siete mineros que fallecieron el miércoles por la explosión que se registró en un pozo de carbón de la empresa minera El Progreso, fueron sepultados ayer en el panteón de la comunidad de Palaú. Ahí, el gobernador Rubén Moreira Valdez prometió apoyo para las viudas y becas educativas para los hijos de los trabajadores fallecidos.
Los mineros muertos fueron velados desde la madrugada. Fue una noche larga para cientos de familiares, amigos, vecinos, compañeros y conocidos acudieron a dar el pésame a los deudos.
A la calle Centenario número 8, en el barrio 22, llegaron también primos, compadres y padrinos de Héctor y Pedro Ervey Alcalá Ramírez, de 33 y 38 años, respectivamente, y de sus primos Daniel Iván y Omar Ramírez Almanza, de 26 y 20 años, todos fallecidos en el accidente.
Desde temprano arribaron funcionarios de diversas dependencias estatales. El gobernador Rubén Moreira Valdez pospuso su agenda en Saltillo y Torreón y se trasladó a la Región Carbonífera para tener una reunión con los responsables de la supervisión e inspección de las minas y los pozos de carbón en esta cuenca.
El Mandatario dijo que se cumplirá fielmente con lo que establece la normatividad en materia de seguridad e higiene, para que no haya más muertos en la industria minera.
La secretaria del Trabajo y Previsión Social federal, Rosalinda Vélez, llegó alrededor de las 16:00 horas a Coahuila, informaron autoridades locales.
El titular de Protección Civil, Francisco Martínez Ávalos, dijo que las maniobras para recuperar los cuerpos de los siete mineros fueron rápidas y efectivas. Aproximadamente 80 brigadistas, entre personal de Protección Civil, Policía Estatal y Bomberos, entre otros, tardaron unas seis horas en ubicar los restos de los carboneros, cerca de la plancha a 73 metros de profundidad del tiro vertical.
La explosión se debió presuntamente a que uno de los obreros rompió una “bolsa” de gas metano, conocido por los trabajadores como gas grisú.


