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‘Un churro’, legalizar mariguana

En un hecho considerado histórico, la Suprema Corte de
Justicia de la Nación (SCJN) estableció el pasado 1 de noviembre una
jurisprudencia que ahora posibilitará a cualquier ciudadano el cultivo,
posesión, transporte y consumo de mariguana con fines recreativos, mediante un
permiso del Gobierno federal, lo que ha desatado un debate en todas las esferas
políticas y sociales en el país.

 

La discusión en la SCJN ha dividido opiniones al
respecto, mientras que una encuesta realizada por el Centro de Estudios
Sociales y de Opinión Pública (CESOP), de la Cámara de Diputados señaló que
siete de cada 10 mexicanos rechaza la legalización de consumo recreativo y
86.8% avala el uso medicinal.

 

A la par de la discusión, fue la exsenadora de Morena y
actual secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien presentó una
iniciativa histórica que expide la Ley General para la Regulación y Control de
Cannabis, que pretende legalizar el consumo recreativo y la regulación para la
venta de mariguana.

 

En su visita a Coahuila, Sánchez Cordero explicó que se establecerían
lineamientos para la regulación con la creación del Instituto Mexicano de
Regulación y Control de Cannabis, y sería responsable de emitir licencias hasta
por 10 años para la cosecha, producción y venta, todas las actividades que
tengan fines comerciales, y estaría desconcertado de la Secretaría de Salud.

 

 

 

“Su regulación y control, porque no es despenalización,
va a desarticular muchísimos nexos en el tema de la violencia, se pretende
disminuir la criminalidad y eliminar su distribución en medio de un mercado
ilícito”, reiteró la funcionaria federal.

 

Sin embargo, las autoridades de Secretaría de Salud en
Coahuila se pronunciaron en contra de su regulación, despenalización y
legalización al observar un panorama distinto.

 

“No estamos de acuerdo en este momento, hasta que no se
compruebe el uso específico para una enfermedad particular, como estado tenemos
que marcar nuestros lineamientos, aunque una vez aprobado asumiremos la postura
de nuestros legisladores”, comentó Roberto Bernal Gómez, titular de la
Secretaría de Salud estatal.

 

Mientras que el subsecretario de Salud y Regulación
Sanitaria y también comisionado de la Cofepris, Sergio de la Parra, señaló que
aún existe la duda de sus beneficios y real concentración en diversos
productos.

 

Del mismo modo el fiscal general del estado, Gerardo
Márquez Guevara, señaló que aunque habría que esperar los efectos sociales de
la nueva jurisprudencia que abre la posibilidad para el uso recreativo de la
mariguana, 95% de los delitos de alto impacto cometidos en Coahuila están
vinculados al consumo de mariguana, cristal o cocaína e ingesta de alcohol.

 

Mientras que Norma Alicia Pérez Reyes, directora del
Centro de Integración Juvenil, se ha manifestado en contra de cualquier
posicionamiento, propuesta e iniciativa que permita el uso recreativo de la
mariguana, pues asegura que el incremento de sus pacientes entre 10 y 12 años
ascendió a 105 en lo que va de 2018.

 

Pérez Reyes detalló que dicha cifra va en aumento en
comparación con años anteriores, posicionando a la mariguana como el primer
acercamiento a las drogas, incluso por sobre el alcohol o tabaco, pues 76% de
los 350 jóvenes entre 10 y 18 años atendidos en el CIJ están vinculados al
consumo de cannabis.

 

EN MEDIO DEL DEBATE

 

La regulación no es importante para quienes la consumen
con fines recreativos. Ese es el argumento de un grupo de consumidores reunidos
alrededor de una planta de cannabis que alcanza los dos metros de altura.

 

Son seis jóvenes de entre 19 y 24 años, todos estudiantes
de diversas carreras que comparten una casa habitación en la colonia Australia.
Ellos evitaron adquirirla en callejones oscuros y de manera clandestina –cerca
de quienes la distribuían y se involucran con el crimen organizado–. Mejor
optaron por obtener su mariguana en casa al plantarla.

 

La consumieron por curiosidad en etapas de su vida en las
que el estigma sobre quienes la fumaban o ingerían era sinónimo de
delincuencia, pandillerismo, o simplemente como significado de ser un bueno
para nada. Por eso, dicen, a la fecha lo esconden de sus familias y amigos.

 

Pero mientras el debate sigue, para ellos este se reduce
a estigmas sociales, religiosos y moralistas. A estudios poco profundos;
mientras más “satanizan” la mariguana, el imperio de su producción y tráfico continúa
cobrando miles de vidas, consideran.

 

“Ahí está la violencia en el país, en su gran mayoría,
causada por la lucha contra el narcotráfico, pero pocos de los debates se
preguntan sobre los verdaderos beneficiados de su tráfico y venta, como si
nadie quisiera saber quiénes mueven realmente la mariguana en las fronteras”,
comenta Jesús.

 

 

 

UN NEGOCIO SIN IMPUESTOS

 

“Los verdaderos capos de la droga son nuestros propios
gobernantes, pero quieren mantener sus minas de oro por debajo de la moral,
escondidas de la gente porque de ahí se hacen ricos”, aseveró Raúl mientras
trituraba un poco más de mariguana para llevarla a una pipa con un ave tallada.

 

“Mantienen un negocio donde nadie paga impuesto alguno”,
dice Ramiro en consecución a la plática. Agrega que ahora se plantean las
ganancias como interminables, que cobran vidas y arrebata adolescencias al
reclutar jovencitos para distribuirla.

 

Los consumidores advirtieron que si se terminara la
prohibición ya no sería “un negocio”, aunque creen que lo harían dentro de la
legalidad, porque es un hecho que México es uno de los principales países en
producirla, pero mientras continúe siendo ilegal.

 

LA PRIMERA «FUMADA»

 

“El primer consumo siempre es en manos de otros cuates
que ya la conocen, de tu edad o más grandes que te ofrecen y aceptas para que
nadie te cuente qué se siente o seas parte del grupo”, comenta Raúl, pero
aclara que en ese caso son ganchos para que adquieras más mariguana por un
precio o pruebes otras drogas que sí crean dependencia.

 

Francisco se suma al debate y plantea que quienes
trafican con mariguana “no están protegiendo una planta medicinal o de uso
recreativo prohibida, sino un negocio ilícito que evade impuestos y enriquece a
las cabezas, mientras los achichicles se matan”.

 

 

 

Los consumidores coinciden en que quienes la prohíben no
la han probado, mientras desmoronan las cabezas de la planta seca para vaciarla
en pipas pequeñas donde al quemarla se torna anaranjada y una vez inhalada deja
escapar bocanadas de humo blanco.

 

“Lo hacemos por gusto, no por dependencia, a mí me ayuda
a relajarme en tiempos de exámenes porque tengo migraña”, revela Ramiro, otro
de los jóvenes a punto de concluir su carrera, quien coincide con Armando, que
desde adolescente padece ataques de ansiedad y también ha reducido el consumo
de fármacos ahora que fuma mariguana.

 

«SENSACIONES DIFERENTES»

 

“No es alucinógeno, como el peyote, sino que logras
enfocarte más en los detalles, en las sensaciones, texturas, olores, los
colores lucen más brillantes, la percepción del tiempo es diferente, piensas
que no están pasando las horas y tienes miedo de moverte muy rápido porque te
vuelves torpe, pero estas cosas sólo pasan cuando consumes grandes cantidades,
explica Francisco y agrega que “es obvio que su consumo en exceso hace daño”,
aunque revira diciendo que “nunca nadie ha muerto por una sobredosis de
mariguana como una de cocaína, o una ingesta de alcohol”.

 

José agrega que la cuestión tiene que ver con un consumo
responsable. “Al igual que el alcohol, el tabaco, en realidad cualquier cosa,
hasta la comida. Hay quienes la prueban y no les gusta, porque además en todas
las personas causa sensaciones diferentes”.

 

REGULACIÓN A FONDO

 

Todos ellos continúan fumando. Pasean las pipas y churros
entre los dedos índice y pulgar. Los llevan a la boca de vez en cuando para
“dar un toque”. Entrecierran los ojos cuando acercan la llama del encendedor
para quemar la mariguana.

 

José asegura que no fumaría frente a un niño y todos
coinciden, porque sería inducirlo a esto y debería ser hasta tener cierta
conciencia que las personas consideren probarla. En sí, plantea que “tendría
las mismas restricciones que otras drogas legales, las que sí son dañinas para
el cuerpo”.

 

 

 

Los consumidores proponen que para ellos la nueva
regularización debería considerar como edad mínima de consumo los 21 años, pues
es la edad en la que tu cuerpo termina de desarrollarse y no a los 18, como se
determina la mayoría de edad en México.

 

¿Estarían dispuestos a solicitar los permisos que
requiera la ley para conservar esta planta en casa o fumarla sin restricción en
sus casas?, se les pregunta. “Sí”, responden todos. Pero aseguran que dichos
permisos deberían ser accesibles y sin burocracia, pues es precisamente lo que
impide a las personas llevar a cabo casi cualquier trámite.

 

De esta manera, el uso recreativo de la mariguana y los
impactos sociales, políticos, económicos, delictivos y culturales continúa
siendo tema de debate entre autoridades, organizaciones de la sociedad civil y
ciudadanía, quienes la fuman con fines lúdicos o recreativos poco están
interesados en su legalización, ya que sea aprobada o no, ellos la siguen
consumiendo.

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