Una tercera parte de menores de seis años tiene algún trastorno del
sueño, que se manifiesta con dificultad para dormir y despertares
nocturnos, señaló Matilde Ruiz, jefa del Servicio de Neurología del
Instituto Nacional de Pediatría (INP).
La especialista atribuyó esa problemática a que en la mayoría de los
casos existen inadecuados patrones de crianza y de higiene del sueño.
Mencionó que ver la televisión antes de dormir ocasiona problemas para
mantener el sueño porque la pantalla propicia una estimulación luminosa
ocular y auditiva que pone en estado de alerta, por lo que es importante
apagarla una hora antes de descansar.
Los menores también pueden presentar dificultad para dormir si ingieren
minutos antes estimulantes naturales que tienen pequeñas cantidades de
cafeína como café, chocolate o refresco, así como algunos medicamentos,
señaló.
Las alteraciones en la cantidad y calidad de sueño ocasionan cansancio
crónico y alteración en los procesos de atención, por lo que los menores
están irritables al momento de levantarse, de mal humor y somnolientos
en horas de clase. En consecuencia pueden tener problemas de
aprendizaje, advirtió.
La especialista afirmó que dormir bien contribuye al desarrollo del niño
porque durante esta fase se liberan hormonas como la de crecimiento, y
eso sucede alrededor de las 22:00 horas, pero si se duerme a las 23:00
se limita el buen funcionamiento de ese proceso.
Explicó que un menor de un año debe dormir de 12 a 14 horas, el
preescolar de 10 a 12 y el escolar 10 horas, pero a veces los niños
descansan menos de siete horas por ver la televisión o porque terminan
la tarea tarde y se deben levantar temprano.
La jefa del Servicio de Neurología del INP precisó que uno de los
trastornos más frecuentes del dormir en los lactantes es el sueño
fragmentado, en el cual despiertan por completo cada que termina una
fase de sueño.
Detalló que durante la noche hay de cuatro a cinco ciclos de sueño de
aproximadamente 90 minutos, y cuando termina un lapso “nos medio
despertamos y volvemos a dormir”.
Sugirió a los padres de familia fomentar en sus hijos la buena higiene
del sueño con una rutina enfocada a que el organismo vaya apagando su
sistema de alerta.
Para ello, sugirió establecer una hora para dormir, actividad diaria
suficiente que fatigue al niño como el juego, un baño largo y caliente
para relajarlo, y apagar los aparatos electrónicos una hora antes de
dormir.
También es importante dejar la habitación con luz tenue, cena ligera con
poca carga de hidratos de carbono y sin chocolate, té ni café, y
ambiente con temperatura regular.
Un niño con trastorno de sueño requiere atención de un profesional de la
salud para evaluar sus hábitos como la hora de dormir, despertar en la
mañana, número de despertares en la noche y síntomas asociados,
puntualizó.


