La embajada estadunidense en México y su consulado en Mérida investigaron la posible presencia de grupos islámicos radicales en la Península de Yucatán desde 2009, ante la presunción de que podrían usar las mismas rutas del tráfico de drogas e indocumentados que atraviesan la zona para llegar a Estados Unidos.
Este domingo, el delegado del Instituto Nacional de Migración en Yucatán, Benito Rosel Isaac, informó que como parte de un operativo se logró en Mérida la detención del estadunidense Rafic Mohammad Labboun Allaboun, quien es señalado como presunto miembro de la organización terrorista Hezbolá.
Según varios cables diplomáticos de la embajada de EU en México, difundidos por WikiLeaks en 2010, los estadunidenses no encontraron evidencias de esos grupos en 2009, pero sí lo hicieron en Belice y Chetumal.
Por aquellas fechas, se supo acerca de la preocupación del presidente Felipe Calderón por la vulnerabilidad de la frontera con Guatemala y Belice y la posibilidad de tráfico de armas en la región.
De acuerdo con un cable difundido por WikiLeaks por el periódico El País, el 2 de diciembre de 2010, con el número 231175, Felipe Calderón exhortó a Estados Unidos a vigilar a Guatemala y Belice, al tiempo de impulsar un plan estratégico para esa zona, previo a una visita diplomática a Guatemala.
En esa zona, la embajada estadunidense en Belmopán descubrió en 2008, según informes no confirmados, una red de apoyo a Al Qaeda y a Hezbolá, organizaciones terroristas musulmanas.
Un empresario paquistaní y dos de origen libanés residentes en Belice serían los encargados de operar esa red, con ramificaciones en Chetumal, dedicada a lavar dinero y a traficar drogas, armas, personas y autos robados desde ese país centroamericano a Líbano, para beneficiar a los grupos terroristas.
Diario de Yucatán publicó en noviembre de 2011 que la alerta por la eventual presencia de activistas islámicos en la entidad llevó a la embajada de Estados Unidos en México a investigar en esta capital todos los indicios, por pequeños que fueran, relacionados con presuntas actividades terroristas.
Uno de ellos fue la importación de mil chalecos antibalas de Estados Unidos por la Secretaría de Seguridad Pública en 2009, que la embajada siguió con detalle, ante el temor de que éstos terminaran en manos de terroristas o criminales. La investigación, sin embargo, descartó cualquier irregularidad.


