El Senado recibió anoche la minuta de la Cámara de Diputados que contiene la reforma laboral, cuyo proceso legislativo iniciará hoy en medio del reforzamiento de medidas de seguridad.
La Mesa Directiva del Senado envió oficios a las secretarías de Gobernación y Seguridad Pública federal, así como al Gobierno del DF, para que garanticen las condiciones externas que permitan el acceso al recinto parlamentario, ubicado en el cruce de Paseo de la Reforma e Insurgentes.
Ante la amenaza de bloqueos y movilizaciones de protesta contra la reforma laboral, personal de Seguridad y Resguardo colocó cadenas con candados en 18 rejas de acceso a la nueva sede.
Además, los 80 elementos encargados de la seguridad doblarán turnos para reforzar la vigilancia de las instalaciones. El personal de Protección Civil también se encuentra en alerta ante la posibilidad de que se registre algún incidente que afecte la seguridad de los trabajadores y legisladores.
Los empleados del Senado fueron advertidos ayer sobre la posibilidad de que se instale un cerco en torno a la nueva sede, por lo que fueron citados a laborar desde las 8:00 horas, es decir, tres horas antes de la sesión ordinaria en la que la Mesa Directiva turnará la reforma laboral a las comisiones del Trabajo y Previsión Social, presidida por el PRI, y de Estudios Legislativos Primera, encabezada por el PAN.
Por otro lado, aunque los legisladores cuentan con un plazo de 30 días para dictaminar la reforma enviada como preferente por el Presidente Felipe Calderón, la bancada del PRI analiza un acuerdo interno para tratar de avalar la minuta tal y como la envió la Cámara baja y a la brevedad posible.
Isaías González, senador del PRI y dirigente de la CROC, reconoció que su partido pretende agilizar la discusión y aprobación de la reforma, sin agotar el plazo de 30 días.
“Sí, la queremos aprobar a la brevedad, sólo queremos que se haga la revisión de la redacción en unos 15 artículos y adelante”, dijo en entrevista.
Fuentes de tricolor adelantaron que mantendrán su posición de rechazar cualquier reforma en materia de transparencia o democratización sindical, con el argumento de que Calderón debió haber propuesto una reforma constitucional al artículo 123.
Los priistas, tienen planteado defender el tema de la autonomía sindical, con base en un tratado internacional, firmado por México en 1949, en el que se establece que los trabajadores deberán sujetarse a lo que establecen los estatutos de sus sindicatos.
En contraste, senadores del PAN y PRD insistieron en la necesidad de modificar la reforma aprobada por los diputados y reincorporar las medidas con las que se pretende combatir la opacidad en las organizaciones gremiales, impulsar la rendición de cuentas y el voto directo y secreto en la elección de sus dirigencias.
El panista Javier Lozano condenó la actitud del PRI y el PVEM en la Cámara baja, pero adelantó que su bancada está lista para dar la pelea y recuperar los temas que quedaron fuera.


