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InicioColumna de Rodrigo Sotelo¿Libertad de expresión o licencia para especular?

¿Libertad de expresión o licencia para especular?

Por Rodrigo Sotelo


En un intercambio inusual sobre temas de interés para los sonorenses, el gobernador Guillermo Padrés Elías concedió entrevista radiofónica donde explicó, respondió y hasta retó al interlocutor que se debatió a sí mismo entre la libertad de expresión y la licencia para especular.


Ocurrió en el 100.3 FM, estación de Grupo Uniradio, donde recién se integró el conductor de noticiarios Luis Alberto Medina. 


Padrés habló de la encuesta que lo ubica como segundo mejor mandatario del país, del acueducto Independencia, de su relación con los grupos opositores de Cajeme, le envió mensaje a Manuel Espino, le respondió a Ernesto de Lucas, entre otras cosas.


Pero me concentro en la pregunta, más bien señalamiento que mueve a una reflexión polarizante, y que se refiere a lo que dice la “vox populi” sobre la mochada en Sonora “que subió del 10 al 30 por ciento”, y los “vicegobernadores” Roberto Dagnino y Miguel Padrés, “los que deciden la obra pública”… 


La respuesta: “Son mentiras y que me lo demuestren; si tu no me lo puedes demostrar yo quiero que alguien me lo demuestre, porque es muy fácil hablar, pero demostrar… yo te reto, así como te dices profesional, te reto a que me des aquí pruebas claras de eso que dices”.


No se vale, no es equitativo ni ético y hasta pudiera derivar en un delito que nos exhibe, acusar mediáticamente sin sustento.


En ocasiones se nos olvida que sólo somos opinadores, en este caso lectores de noticias; un conducto entre lo que sucede y la ciudadanía. No nos compete juzgar a nadie, no es nuestra misión profesional.


Debemos ser expositores de la realidad, lo más objetivos posible, prescindiendo de las consideraciones y los criterios personales para tratar un asunto o denuncia determinada.


De no hacerlo así, se tendría que asumir como pensamiento o sentimiento propio lo que se transmite y cuestiona sin revelar paternidad, algo valido porque entonces sería una opinión del comunicador.


No se es más profesional porque se encare, porque se haga frente a un gobernante con diatriba que se escuda en el ejercicio de la práctica libre de cualquier ocupación.


La democracia, la transición y la apertura que se enarbola demanda, sí, ser frontales e incómodos como medios de comunicación; pero nunca esta ganancia deberá ser manejada a conveniencia bajo la salida fácil de la secrecía o protección de las fuentes de información.


Los medios de comunicación somos buenos, muy buenos exigiendo respeto y pulcritud del gobierno en turno, bien haríamos si ofrecemos eso mismo en los trabajos de investigación que deben ser la consecuencia que motive una acusación tan seria como un acto de corrupción.  


Es más, cuando un trabajo periodístico está bien documentado y se plantea con seriedad, con datos duros, de esos que ganan premios y pueden tumbar gobernantes, salen sobrando nombres y apellidos de los “denunciantes”.


Si no existe tal y le damos validez a posturas que surgen del anonimato, degradaremos el periodismo al ventajoso arte de propagar rumores y suspicacias propias de la naturaleza que da vida a la oposición.


Los jóvenes que estudian en carreras de Comunicación o Periodismo deben saber que el periodista está obligado a recurrir obligatoriamente a fuentes verificables –aunque no se revelen- o a su propio testimonio.


¿Por qué despreciar o desechar el argumento, la prueba, la justificación, el testimonio?


A esta razón, nuestra aportación como gremio sería tanto como un retroceso a lo que por años hemos criticado.


Lo dijo con oportunidad el Gobernador: así, pareciera que nuestra chamba no es indagar, nos quedamos en la cómoda superficie y nos basamos en la especulación.


También hay que decir que eso de ocultar lo que siente, no es una característica de nuestro Gobernador. Pero bueno.


Insistimos, eso no es periodismo.


Tampoco es hacer buen gobierno que agarrados de este exceso, funcionarios reaccionarios hubieran dedicado el resto de ese día a hostigar al colega, es tal vez igual o más condenable.


Es la convicción muy personal, igual de falible, para temas tan delicados como hablar de la instauración de las mochadas y la intervención indebida de la familia del gobernante.


Aunque de la misma forma, con la misma tolerancia, se respeta a todo aquel que piensa diferente e incluye en la Ley que establece el Secreto Profesional Periodístico hasta este tipo de señalamientos editorializados que se sueltan, literal y simplemente, al aire.


Felicidades por el ejercicio y bienvenida la diversidad de opiniones.


Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios


Correo: rodrigosotelo69@hotmail.com


Twitter: @masmedio


 


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