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Mujeres defienden el derecho a tener armas

Mary Ann Froebe estaba parada, con los pies separados y las rodillas ligeramente dobladas, y apuntaba una Ruger semiautomática, calibre .22.

“En este momento, te corre algo de adrenalina”, dijo Esther Beris, la coordinadora del capítulo Ohio, en el noreste de Estados Unidos, de la liga femenil de tiro A Girl and a Gun. “Está bien; sólo relájate”.

Froebe, de 42 años, dueña de un pequeño negocio, quien se describió como una “virgen en el tiro de armas”, se concentró y jaló el gatillo. “Fue increíble”, dijo, la cara sonrojada, tras vaciar el cargador de 10 rondas. “La sensación de control, de estar a cargo de mí misma”.

En el debate nacional por la normativa de las armas de fuego, en general, las voces de los dueños han sido de hombres. Sin embargo, en los campos de tiro de todo Estados Unidos, un creciente número de mujeres está aprendiendo a usar armas de fuego o a perfeccionar sus habilidades.

La participación de las mujeres en los deportes de tiro ha aumentado en la última década, en 51.5% en tiro al blanco de 2001 a 2011 –de 3.3 millones de mujeres a poco más de 5 millones– y en 41.8% en caza, según la Asociación Nacional de Artículos Deportivos.

Se incrementó la venta de armas a mujeres. En un estudio de 2012 de la Fundación Nacional de Deportes de Tiro, 73% de los vendedores de armas dijo que la cantidad de sus clientas aumentó en 2011, al igual que la mayoría de los minoristas encuestados en los dos años anteriores.

Y los fabricantes han dirigido cada vez más la publicidad hacia las mujeres y comercializan modelos de armas de fuego especiales, con armazón más pequeño y colores a pedido –el rosa es un favorito –, así como accesorios como la funda “para portar oculta” en piel “beso de salmón”, que ofrece el fabricante Cobra Firearms, o los guantes de leopardo para disparar y la joyería Bullet Rosette que vende Sweet Shot (“¡Véase bonita cuando dispara!”, es el lema de la compañía).

Aprenden a disparar por autodefensa

Los clubes femeniles de tiro también han proliferado, no sólo en ciudades pequeñas, como aquí, en Painesville, sino en Houston, Atlanta y hasta la ciudad de Nueva York, donde uno realiza reuniones regulares en un campo de tiro en Chelsea, un barrio más conocido por sus galerías de arte.

Aunque pueden compartir una creencia acérrima en la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense con sus homónimos varones, es frecuente que las dueñas de armas aprendan a disparar por razones diferentes, ya que su interés en las armas de fuego y en llegar a dominarlas no es sólo un pasatiempo o un medio de autodefensa, sino una declaración de independencia y poder personal.

Tina Wilson-Cohen, una ex agente del Servicio Secreto que fundó She Can Shoot, otra liga femenil, con 10 capítulos y 3 mil integrantes en todo Estados Unidos, dijo que 90% de las mujeres que ingresan lo hace porque “han sido víctimas, en algún momento de su vida, de acoso, violación en una cita, violencia doméstica o sólo se han sentido tan vulnerables que quieren sentirse competentes y que pueden protegerse solas”.

También es frecuente que las armas de fuego signifiquen cosas distintas para las mujeres que para los hombres, quienes crecen con imágenes de Hollywood de armas que les dicen “éste es el aspecto de un hombre de verdad y así es como actúa un hombre de verdad, y en realidad es bastante ilusorio”, dijo Wilson-Cohen.

“No vemos que las mujeres actúen así”, dijo y agregó: “No trae consigo esa mentalidad tan beligerante”. Encuentran a menudo confrontando las ideas equivocadas de la población a favor de no poseer armas, dijo Mary Stange, una catedrática de estudios sobre las mujeres y la religión en el Colegio Skidmore en Nueva York, y coautora de “Gun Women: Firearms and Feminism in Contemporary America”.

Notó que cuando se identificó a Nancy Lanza como la propietaria de las armas que su hijo Adam utilizó para matar a 20 niños y seis adultos en la primaria Sandy Hook, en Newtown, Connecticut, en diciembre, algunas personas parecían culparla a ella. A Lanza, quien era dueña de al menos cinco armas, incluido un rifle Bushmaster estilo AR-15, utilizado en el tiroteo, un redactor de titulares la calificó: “una madre loca por las armas” y en algunos artículos dijeron que “acumulaba un arsenal”.

“Lo que me sorprende es la forma en la que, en lugar de realmente tratar de comprender lo que pudo haber estado pasando, existe esta tendencia a querer colgarse de los argumentos convencionales e imágenes estereotípicas”, observó Stange. “Existe esta idea de que las mujeres son más filiales, más amantes de la paz, más pacifistas, lo que debería hacer, entonces, que las mujeres fueran un grupo reacio a las armas”.

Se oponen a prohibición 

Es difícil precisar cuántos dueños de armas en Estados Unidos son mujeres – el Gobierno federal no desglosa demográficamente las revisiones de antecedentes, y la mayoría de los fabricantes no da a conocer la información sobre las ventas. Sin embargo, Peggy Tartaro, la editora de la revista “Women and Guns”, una publicación sin fines de lucro de la Fundación por la Segunda Enmienda, dijo que ha encontrado estimaciones que varían entre 12 millones y 17 millones.

Esos dueños están en todo el espectro político: Stange, por ejemplo, se define como una demócrata liberal, caza regularmente, y posee varios rifles y escopetas

Terri Herbert, de 57 años, una maestra de educación especial retirada, quien dijo que el sobrino de una amiga cercana murió en un tiroteo en una escuela, es militante demócrata. Ella está a favor de la revisión de antecedentes en las ventas privadas, pero se opone a la prohibición de los rifles semiautomáticos, tipo militar, o de cargadores de gran capacidad.

“No estoy segura de que la respuesta sea el control de armas”, opinó. Tamara Wysocki, de 52 años, proveedora de comidas, dijo que quería una pistola para protección en su negocio, pero no para su casa. “Si tienes una pistola y ellos tienen una pistola, alguien va a recibir una bala”, dijo.

Tartaro, la editora de la revista, dijo que el interés de las mujeres en las armas empezó a incrementarse en los 80, cuando empezaron a moverse en profesiones antes dominadas por los hombres, como las fuerzas del orden y el ejército, así como de encargarse de sus propias finanzas y arreglos de vida.

“Tiene sentido que al pensar en tu seguridad financiera y la de tus hijos, se te ocurra toda la idea de la protección personal y la defensa del hogar”, señaló.

Smith & Wesson, que introdujo en 1989 la línea LadySmith de revólveres de armazón más pequeña, fue el primer fabricante que reconoció el potencial del mercado femenil, dijo Tartaro, pero otros le siguieron rápidamente. Y las actitudes de los hombres en las competencias de tiro y reuniones de la Asociación Nacional del Rifle cambiaron gradualmente, contó.

“Quizá hace 25 años, si te ponías tu traje formal con corbata de moño suelto y llegabas a un club de armas y decías: ‘¿Dónde me inscribo, chicos?’, es probable que te lanzaran miradas divertidas”, dijo Tartaro. “Pero hoy dirían: ‘Hey, siéntate, ¿qué te interesa? Te muestro la mía si me enseñas la tuya’”.

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