Por Rodrigo Sotelo
Es frase acuñada por Luis Videgaray Caso y a la que hace frecuentemente referencia el Gobierno del Estado cuando de justificar contribuciones fiscales se trata: “Que paguen más impuestos y contribuyan más al gasto público quienes más ganan”.
El influyente Secretario de Hacienda en el gobierno de Enrique Peña Nieto, viene repitiendo este concepto en cada foro en que se para.
Lo hace tanto para reiterar que no habrá rescate a municipios y estados quebrados, para sugerirles mejorar la recaudación local, como para justificar la iniciativa de reforma fiscal que alista el Gobierno Federal.
Tiene lógica y es el principio básico hacendario: los servicios de salud, educación e infraestructura, entre otros, que presta el Estado Mexicano, son contenidos en un sistema tributario al que todos, en mayor o menor medida, tenemos que contribuir.
Hay quienes sí entendemos que la capacidad financiera de un gobierno para cumplir sus obligaciones depende, mayormente, de los impuestos que logre captar, aunque claro, con justicia y en base a la premisa de que quien genera más utilidades pague más.
Hacemos este razonamiento y compartimos la reflexión al enterarnos que como casta privilegiada, el sector empresarial sonorense ha sido merecedor de varios decretos que los exenta y les disminuye aportaciones aprobadas en el presupuesto para 2013.
Y no inquieta el beneficio otorgado por el Estado a los generadores de empleo, más bien desmotiva que la distinción no sea extensiva para los empleados, que en cantidad representan más.
A las empresas hay que simplificarles el pago de impuestos, eso sí.
Desde luego que los representantes de Coparmex, CMIC, Canacintra, Canincar, Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index) y Canadevi, consideran que la medida fortalecerá a los sectores económicos de la entidad.
Entre los apoyos, se otorgan beneficios fiscales a vehículos automotores destinados al transporte de personas y mercancías.
Además, estímulos fiscales de 100 por ciento a la extracción de materiales pétreos, así como sobre derechos por servicios del Registro Público y sobre el pago del Impuesto sobre Remuneraciones al Trabajo Personal.
Lo que no se vale es que Eduardo Lemenmeyer asegure que respetan a quienes buscan este tipo de consideraciones para la tenencia vehicular, y diga que hasta participan empleados de sus empresas, pero los abandonen con un “nosotros hacemos el trabajo de nuestro lado”.
Y que casi los invite a las agencias fiscales a pagar porque “el cobro de impuestos por parte de los gobiernos es una necesidad para que las administraciones gubernamentales continúen haciendo su trabajo”.
O sea, hágase la ley en los bueyes de mi compadre o lo que es lo mismo, cóbrense los impuestos a los bueyes de los ciudadanos.
Uta, qué suave…
Congreso interviene en tema transporte
Lo que no había ocurrido, en el otro tema de temas, el Congreso del Estado por fin interviene en el conflicto del transporte público de la capital, al invitar a que comparezca ante el Legislativo al secretario de Gobierno, Roberto Romero López.
La acogida –así dice el boletín del Beto Nevárez, conste- la dio el presidente de la diputación permanente, Próspero Ibarra Otero.
El diputado Carlos Enrique Gómez Cota leyó a nombre de las fracciones del PRI y PVEM –el partido de los niños con sed, hambre y frío-el planteamiento de reunirse para revisar la situación que priva en la prestación de este servicio público.
Gómez Cota afirmó que el Congreso del Estado “no debe permanecer únicamente observante del desarrollo de dicha conflictiva social, debemos actuar y, por lo menos, buscar mediar entre ambas partes”.
Con sutileza, el diputado dijo que es responsabilidad del Estado y los municipios velar porque el servicio de transporte se preste en forma continua, uniforme, regular, permanente, segura, digna y acorde a las exigencias de las actividades sociales y productivas de la población.
Según el llamado del Congreso, Roberto Romero debería estar este día en la Sala de Comisiones, en punto de las 11:00 horas.
Una comunicación “de último momento”
A eso de las siete de la tarde de ayer, la Secretaría de Educación y Cultura informaba con convencimiento casi científico que pese a los fuertes vientos, lluvias y nevadas en gran parte del estado, se mantenía el llamado a clases regulares.
Primero fue el área de Comunicación Social de la SEC – ¿seguirá ahí el güero Moya?- la que emitió el boletín oficial, con el título “Se mantienen clases en Sonora. Suspensión en Naco”.
En el colmo del absurdo, la sustancia de lo informado se refería a la decisión tomada por las autoridades de suspender clases este miércoles, en turno vespertino, para escuelas de Cananea y Naco.
¡Sí, informaban que no fueran a clases a la hora de la salida!
Además, se comunicaba que sólo el municipio de Naco había decretado la suspensión de clases para este jueves, y que en el resto de municipios las actividades serían normales, aunque con las medidas de protección.
Pues bien, golpeados por algún copo de nieve que les permitía un momento de lucidez y les dejaba ver la extraordinaria situación meteorológica que ocasionaba el frente frío 29, a los muchos minutos la Secretaría de Comunicación Social corregía.
Ahora, el aviso era que “por acuerdo de último momento, autoridades municipales, Unidad Estatal de Protección Civil y la SEC acordaron suspensión de clases para este jueves 21 de febrero en Naco, Cananea, Santa Cruz, Bacoachi, Fronteras y Arizpe”.
Como es en todo momento comprobable, estos eternos aprendices de la comunicación lo hacen todo de último momento, sin previsión, a manera de reacción y con la urgencia de controlar daños, como si no estuviera entre sus funciones evitarlos.
No tienen remedio.
Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios.
Rodrigo Sotelo Mendívil
Director General Masmedio
Correo: rodrigosotelo69@hotmail.com
Twitter: @masmedio


