Bruselas
Sin embargo, algunos políticos también han aprovechado la amenaza contra la privacidad de sus ciudadanos para mejorar sus posiciones en las encuestas o para desviar la atención de sus propios problemas internos. Algunos incluso han minimizado el asunto con tal de mantener buenas relaciones con Washington.
«La magnitud del espionaje fue lo que nos dejó estupefactos», dijo el martes Bernard Kouchner en entrevista radiofónica. «Seamos honestos, nosotros también espiamos. Todos espían a los demás. Pero no tenemos los mismos medios que Estados Unidos, lo cual nos pone celosos. Y cuesta un poco de trabajo descubrir el espionaje (contrario) entre los servicios de inteligencia, aun si éstos —en especial los de Estados Unidos y Francia— trabajan en conjunto con bastante eficiencia», apuntó.
El gobierno francés, que hasta esta semana se había mantenido en silencio ante el amplio espionaje en su territorio por parte de Estados Unidos, quizá tenía otros motivos para hacer declaraciones sobre el particular.
El escándalo a causa de la NSA logró desviar la atención de la prensa a la controvertida expulsión que hizo Francia de una familia de gitanos en momentos en que la popularidad del presidente francés Francois Hollande se encuentra en un nivel históricamente bajo.
Apenas 23% de los franceses aprueba el desempeño de Hollande, según un sondeo difundido el fin de semana.
En Alemania, políticos de la oposición, la prensa y activistas por el derecho a la privacidad han manifestado su indignación ante la gran magnitud del espionaje estadunidense, pero no la canciller Angela Merkel.
La gobernante ha intentado contener el daño a las relaciones entre Estados Unidos y Alemania y se ha abstenido de hacer declaraciones negativas sobre los estadunidenses.
Merkel ha manifestado sorpresa por el alcance de las acciones de Washington para recabar información, pero también afirmó que su país «dependía» de la cooperación con las agencias de espionaje norteamericanas.
Dijo que gracias a «los avisos de fuentes estadunidenses» que los servicios de seguridad frustraron un atentado terrorista islámico en 2007 que tenía como blanco soldados estadunidenses y civiles en Alemania con una bomba de 408 kilogramos de TNT.


