Héctor Luna
Finalmente se llegó al fin de semana que desde hace meses se
sabía sería de gran atracción para los fanáticos del deporte. Primeramente, el
sábado, Julio César Chávez Jr. estará defendiendo su cetro de campeón mundial
de peso medio del CMB frente al clasificado número uno de esa división, Marco
Antonio “Veneno” Rubio, en ese mismo día y mismo lugar, en San Antonio, Texas,
se vivirá un combate que ya tiene tintes personales entre Nonito Donaire y
Wilfredo Vázquez Jr en busca del campeonato Súper Gallo de la OMB, y un día
después la pelota ovalada estará en el aire buscando al monarca del Súper Bowl
46 entre Patriotas de Nueva Inglaterra y los Gigantes de Nueva York.
Los puños
Mucho se criticó de que personas como José Sulaimán tenía
protegido al famoso “Junior”, poniéndole peleadores que no estaban en su
momento y un sinfín de cosas que hacían pensar que el récord de Chávez era de
mentira, sin embargo, con la decisión, o si bien ya no les quedaba de otra, de
ponerle de rival a un boxeador que está en su punto exacto como lo es “Veneno”
Rubio, quedará demostrado si todo lo que ha pasado “el hijo de la Leyenda” es verídico,
así, podremos ver si el campeonato mundial que ostenta Julio en verdad lo tiene
merecido o simplemente fue una farsa de esas que ya son comunes hoy en día.
De Chávez ya se habla mucho; para algunos está inflado, para
otros no debe ser el campeón, unos cuantos dicen que no tiene nada que hacer
arriba de los rings, otros le dan el beneficio de la duda por su juventud y
para unos pocos sí es un campeón de verdad, pero ahora, enfoquémonos un poco en
su oponente.
Marco Antonio, boxeador de 31 años de edad y que presume un
récord de 59 peleas, 53 ganadas de las cuales 46 han sido por KO, con 5
derrotas y un empate, pareciera ser el mejor rival del momento para Julio
César, debido a que el “Veneno” maneja un estilo del cual no se ha enfrentado
el sinaloense; alguien que se vaya al frente, tire muchísimos golpes y sobre
todo, con una pegada de poder, todo esto, sumado a las fallas técnicas del
Junior, estamos por ver, muy probablemente, a un nuevo campeón mundial.
Con algunas preguntas que Rubio hizo el favor de responderme
por vía de Twitcam, podemos decir que el Veneno está consciente de que si no
gana por vía de nocaut, es probable de que la pelea se la den a su
contrincante, pero eso no parece preocuparle, pues sabe de la preparación que
hizo para esta pelea y no será necesaria la decisión de los jueces, ya que para
eso, aprovechará todas las debilidades que tiene Chávez Carrasco para terminar
lo más rápido posible la contienda.
Para Marco, esta pelea no sirve de nada para demostrarle
algo al mundo, sólo quiere darle una alegría a su familia, equipo, a él mismo y
a la afición que le sigue.
Con dos estilos parecidos y diferentes a la vez, Marco
Antonio tiene todo para salir con el cinturón en sus manos, pues Chávez Jr a no
ser que haya aprendido de sus errores y Freddie Roach le haya hecho ver que la
técnica y estilo que nos ha mostrado anteriormente no es la ideal, esto podría
terminarse de manera muy rápida.
Quien resulte vencedor, traerá un gran significado para el
presente boxístico, por una parte se sabrá que todo era una real farsa y teatro
armado o se conocerá que el “ídolo” está para grandes cosas y tiene las
cualidades del monarca.
Mientras tanto, en la otra función, Nonito Donaire busca dar
un gran espectáculo ante Wilfredo Vázquez Jr, en esta contienda, parece ser que
sólo existe un boxeador superior en todos los sentidos respecto al otro, pero
conforme fueron avanzando las semanas, “Papito” se mostró confiado y seguro de
que saldrá victorioso, tanto así que ya es una pelea personal reconocida por
ambos pugilistas, y esto es una atracción extra. Podría haber sorpresa, muy
difícil pero latente, y es que la velocidad y pegada de Donaire parece no
encontrar un cuerpo que le resista cada lanzamiento.
A pronóstico reservado, hay nuevo campeón mundial peso medio
y Donaire sigue en busca de las grandes esferas.
Domingo de Súper Bowl
La espera terminó y este domingo Patriotas y Gigantes
jugarán nuevamente en un Súper Bowl que ha generado gran expectación, pues
ambas escuadras han tenido una semana previa muy movidita en cuanto a lesiones,
mensajes y viajes.
Nueva Inglaterra presumirá que su ala cerrada, Rob
Gronwkoski, ya pudo entrenar con el equipo, y eso significa que Tom Brady tiene
su armadura completa, en caso de que pueda estar el domingo en el campo, de no ser
así, todo estará destinado a Brady y Aarón Hernández como la manija que lleve a
los Patriotas a coronarse por cuarta ocasión, así como el cuarto campeonato en
la cuenta personal de Tom.
Por su parte, Gigantes se mantuvieron al margen de cualquier
situación ajena al gran juego, tanto así que Eli Manning mandó a decirle a su
equipo que sólo pensaran en el partido, pues quiere verse concentrado y
mentalizado en ganar el cuarto título en SB para la franquicia de Giants y el
segundo en su era como quarterback.
Una final repetida del 2008, con integrantes nuevos en ambos
cuadros, pero la misma meta, se espera que Patriotas tomen revancha ante
Gigantes en Indianápolis, sede del Súper Bowl 46.
Lo lindo de todo esto, es que al menos un Manning jugará esta
temporada en el Lucas Oil Stadium.


