Por
Rodrigo Sotelo / Twitter: @masmedio
Cuánta razón ha tenido el empresario priista Rodrigo
Bours Castelo, cuando dijo que el PRI no gana la presidencia municipal con
cualquier candidato y que el PAN no necesariamente está perdido en Cajeme.
Rodrigo lo dice colmado de conocimiento acerca de la
ausencia de orden, talento y liderazgo mediador al interior de su partido, en
momentos de hervor electoral por el reparto de candidaturas locales.
En Cajeme, es distintivo el acaparamiento o
monopolización de los espacios públicos y de representación, en atención a
deseos cupulares y económicos.
Esta centralización propia del PRI Gobierno en aquella
región, fórmula aldeana pero exitosa, está provocando una desbordada agitación
entre la militancia que se siente utilizada, excluida, desatendida.
Así lo expresó ayer el síndico con licencia Manuel
Montaño Gutiérrez, quien consciente de esta disparidad en la competencia
interna, decidió endosar a Rogelio Díaz Brown los conceptos que su partido
suele dedicar al PAN Gobierno.
Sí, ¡el Síndico
del Ayuntamiento enfrentado con el Presidente Municipal!
Manuel, un cetemista que aspira a la candidatura para la
diputación del distrito XVII, acusó que la convocatoria está hecha para favorecer a quienes el
partido quiere aparezcan en las boletas electorales del próximo 7 de junio.
Además, el síndico con licencia expuso que el organismo
operador municipal de agua potable (Oomapas), utiliza recursos de la
dependencia para apoyar a funcionarios públicos con intenciones políticas.
Denunció que el alcalde Díaz Brown es el árbitro y
operador político de este proceso y no cumple con su obligación de ser
imparcial. Y de gobernar este descuidado municipio, agregaríamos.
Dos lacerantes acusaciones: corrupción y desvío de
recursos públicos para fines partidistas.
No solo eso, Manuel Montaño se acompañó de militantes que
presentó como aspirantes que se habrán de registrar como precandidatos del PRI para
distritos locales: Rodolfo Verduzco (XV), Trinidad Sánchez (XVI) y Ernestina
Castro (XVIII).
Imprescindible anotar que a Manuel Montaño lo motiva y
atañe el caso particular de Emeterio Ochoa Bazúa, secretario de Desarrollo
Social de Cajeme.
Al margen de la frivolidad con que suele conducirse este
joven priista, hay registros que validan el señalamiento del síndico y que
permiten suponer un trabajo institucional para efectos de proyectarlo como el
elegido.
No es lo más reprochable, si se considera que estas
prácticas antidemocráticas forman parte de los usos y costumbres del PRI; lo cuestionable es que se presuma la
utilización de recursos públicos.
Pero bueno, esta descomposición que se simboliza en el
video donde Rogelio le da la espalada
a don Ramiro Castelo, es interpretada por el tocayo Bours como el reflejo de la
ausencia de autoridad y del ambiente de ingobernabilidad que existe al interior
del Ayuntamiento.
Esto, en la inteligencia de que Rodrigo Bours padece de
lo mismo al observar la inacción de la dirigencia (con Gabriel Baldenebro en la
local y Alfonso Elías en la estatal) ante la cargada que se disciplina por el
proyecto de Faustino Félix Chávez, sin que se permita un proceso
equitativo.
Y sin contar la grosería que le hicieron a la regidora
Denisse Navarro Bustamante, una dama capaz y con los merecimientos para ser
diputada federal o local, pero que fue injustamente sacrificada por su partido.
Lo peor, que lo observado no es atribuible a la
injerencia o perversidad de manos extrañas ocupadas en atizar el encono y la
polarización de la oposición, como suele reducirlo el incompetente.
Tal vez estemos frente a la oportunidad que anhelaba el
PAN para que en los suyos anide el convencimiento de que en Cajeme se puede
competir para ganar, y no solo para perder con decoro.
Y eso, además del riesgo de que el daño electoral escale,
es lo más grave para el PRI Sonora.
Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios.
Rodrigo
Sotelo Mendívil
Director
General Masmedio
Correo: rodrigosotelo69@hotmail.com
Twitter: @masmedio


