Para el obispo de la Diócesis de Ecatepec, Onésimo Cepeda Silva, la feligresía llega a las celebraciones religiosas de Semana Santa con fe y esperanza, pero también harta de la propaganda política.
“Con el inicio de las campañas políticas la gente llega (a la Semana Santa) desesperada y harta de oír todo lo que dicen los candidatos, quienes hablan mucho en muy poco tiempo y te mueres de risa de sus spots.
“Es curioso el de alguien que dice que ama a todos, pero que todos son unos hijos de la mañana”.
El prelado apuntó que durante las celebraciones de la Semana Mayor, los feligreses deben hacerla suya y llevar a cabo todo lo necesario para vivir en paz, sin violencia y sin pecado.
“Yo no hago llamados a los delincuentes, sino a todo el pueblo para que se respeten unos a otros, para vivir unidos y en paz, para que termine la violencia y cada vez haya más oportunidad de salir adelante”, dijo.
Sobre el arranque de las campañas de los candidatos a la Presidencia de la República, reafirmó su daltonismo y destacó: “Yo no me preocupo por quién gane.
“Sólo espero que el que gane, haga mejor trabajo que el que se va. Y no estoy diciendo que el que se va esté haciendo un mal trabajo sino que cada vez todo puede ser superado y superable y, por lo tanto, espero que tengamos un régimen de superación de todos los problemas nacionales que son muchos”.
Tras calificarse como un buen orador, consideró que los discursos de los aspirantes no deberían durar más de 15 minutos, “porque después de ese tiempo nadie escucha nada”.
Además, manifestó que sus mensajes deben centrarse en los puntos principales de su campaña, “porque si vas a un pueblo a nadie le interesa que les prometas el oro y el moro. Lo que nos interesa a todos en los 90 días de publicidad política es que nos digan realmente cuáles son sus prioridades, planes de trabajo y cómo los van a desarrollar”.
Respecto a la asistencia de los presidenciales a la misa del Papa en el Parque Bicentenario de Silao, Guanajuato, dijo que se llevaron un chasco porque “esperaban que tocara un tema escabroso… político, cuando vino a dar un mensaje de paz y solidaridad con el pueblo católico de México”.


