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#LaColumna: Gobernar no admite medias tintas

Por
Rodrigo Sotelo / Twitter: @masmedio

La solución a un problema social que se ha vuelto crisis
de gobierno, inicia con el reconocimiento y la disposición genuina a
enfrentarlo con estrategia conjunta.

Por ello merece le otorguemos espacio a otro buen
discurso, que acompaña con acciones y decisiones, del alcalde Manuel Ignacio
Acosta Gutiérrez.

Para contrarrestar el flagelo de la inseguridad pública, el
Presidente Municipal de Hermosillo tiene claro que no puede haber resultados sin compromisos, y no puede haber compromisos
sin participación ni confianza
.

Y el compromiso de su gobierno lo traduce o presenta en
siete acciones:

El cambio inmediato de los mandos medios de la Policía
Municipal; evaluación, para garantizar efectividad y definir permanencia; cero
tolerancia ante la corrupción o ineficiencia de los elementos policiacos; el
reforzamiento de los programas que han arrojado resultados positivos y
alineación de actividades en torno a seguridad.

Capacitación permanente obligatoria, la incorporación
inmediata de 45 elementos recién egresados del ISSPE y un Plan de Redignificación
Policial
que refleje el respeto del gobierno a quienes cumplen con su deber
y que ello se manifieste en la atención al ciudadano.

Y esta frase nos parece reveladora de la determinación a
no eludir la responsabilidad:

La
seguridad de los hermosillenses no admite medias tintas; por el contrario,
exige toda la fuerza de la que somos capaces; reclama enfrentar con firmeza,
sin pretextos ni dobleces a los delincuentes…

Las medias tintas,
diríamos, son incompatibles con el ejercicio de gobierno.

Maloro
admite que la seguridad es un tema que no está resuelto, entiende que no acepta
pretextos y que demanda medidas más frontales y más contundentes.

Agrada escucharlo hablar del trabajo en base a resultados,
de medir la eficiencia; urgía que la autoridad manifestara la necesidad de contar
con una instancia que además de castigar, inhiba los actos de corrupción y el abuso
policiaco.

Aquí hemos repetido hasta el cansancio que el problema es
de origen, que no se ha visto disciplina al interior de la Policía, y que en
esta corporación se requiere una conducción inflexible e intransigente.

Esta anidada percepción que se extiende, ahora se atajará
–se promete- a través de la supervisión, inspección e investigación permanente.

Ya se menciona la aplicación de protocolos de actuación
para cada caso, en los que se habrá de trabajar de  inmediato, “para que los que ya existen sean una realidad y se conozcan
públicamente y para que se diseñen aquellos que falten o no estén acordes a las
nuevas tareas de los policías
”.

El alcalde de Hermosillo no patea el bote invitando a cambiar
la conducta social
, asume que los gobiernos son los primeros responsables
de la seguridad pública.

Apuesta a la coordinación con las instancias estatales,
principalmente, y busca reflejar en los hechos que el Ayuntamiento escucha a
los hermosillenses y atiende a las familias afectadas por la impunidad.

Es innegable la voluntad institucional que se expresa,
incluso, a nivel de lo personal.

Debe ser positivo, esperaremos resultados.

Los “errores humanos” se pagan

Por cierto, tampoco puede haber medias tintas o tibiezas, para abordar con total transparencia y
sancionar con absoluta severidad, el caso de la pequeña Valentina que se les
muriera en la escuela Uniniño.

En días pasados, el secretario Ernesto De Lucas Hopkins afirmó
que esta institución privada cumplía con los protocolos y las disposiciones de
Protección Civil, por lo que lo ahí ocurrido se reducía a una “falla humana”.

El
Pato

pidió ser responsables para decir la situación real que existe, “que no tiene nada qué ver con lo que a la educación
como tal le toca, que es el contenido del proceso enseñanza-aprendizaje
”.

Solo una sugerencia y una pregunta:

Explicar esto mismo al joven Luis Miguel Vargas Delgado,
becario en la coordinación de Salud y Seguridad Escolar, quien en irreflexivos
mensajes de tuiter endosa responsabilidades a la Coordinación de Escuelas
Incorporadas.

Y, finalmente, ¿qué consecuencias o sanciones tendrá Uniniño por haber permitido la muerte de
esta niña dentro de sus instalaciones?

¿O una escuela negligente puede serlo, aunque cueste una
vida, si a la autoridad se le ocurre validarla y protegerla con una declaración eximente?

Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios.

Rodrigo
Sotelo Mendívil

Director
General Masmedio

Correo: rodrigosotelo69@hotmail.com                                                                      

Twitter:
@masmedio    

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