.
Un día como hoy, pero hace 170 años, nació Alexander Graham Bell, cuyo invento —el teléfono— no sólo sería el principio de un gran negocio global en constante evolución y de trillones de dólares, sino que también acortaría la brecha en la creación de la Aldea Global y permitiría el acercamiento entre personas, sin importar la distancia geográfica.
Lo que no alcanzó a concebir fue que el ecosistema generado por este artefacto implicaría brechas entre quienes lo poseen y carecen del mismo, y mucho menos de querellas, pues el tema de patentes le llevó constantemente a los tribunales.
Pero menos puso vislumbrar conceptos como las tarifas de interconexión, acuerdos de convergencias, regulaciones asimétricas y Agentes Económicos Preponderantes o con poder sustancial de mercado.
Así, un 3 de marzo de 1847, nació Alexander Graham Bell en Edimburgo, Reino Unido, cuyos descubrimientos e innovaciones aportaron, por ejemplo, la creación de la Bell Telephone Company en 1877 en Estados Unidos.
Aunque a Graham Bell se le recuerda como el inventor del teléfono, lo cierto es que el 11 de junio de 2002 el Boletín Oficial de la Cámara de Representantes de Estados Unidos publicó la Resolución No. 269, en la que se reconoció que el verdadero inventor fue Antonio Meucci, quien publicó su invento en 1860.
Luego de años de trámites y visitas a los tribunales, en 1876 Bell obtuvo la patente del teléfono en Estados Unidos.
Sin embargo, sus investigaciones documentadas históricamente le reconocen descubrimientos en materia de fibra óptica, transmisiones inalámbricas e incluso de los primeros dispositivos de almacenamiento, del habla artificial o voz sintética con experimentos de transmisión del sonido, sin contar las contribuciones a la industria aeronáutica y otras. Bell consideró que el principio del fotófono fue su mayor descubrimiento. Se trata del precursor de los sistemas de comunicaciones por fibra óptica, que se hicieron populares en los ochenta.
Su padre, su abuelo y uno de sus dos hermanos realizaron tareas en fonación y locución, lo que influyó profundamente en el interés de Alexander por las investigaciones sobre la escucha y el habla, así como en sus experimentos con aparatos para el oído, dado que su madre y su esposa eran sordas.
La historia cuenta que Alexander o “Alekc” recibió sus primeros cursos escolares en casa de su padre, aunque luego fue inscrito en la Royal High School en Edimburgo, Escocia, escuela que dejó a los 15 años, ya que no fue un alumno destacado.
Por problemas de salud, y luego de la muerte de sus dos hermanos por tuberculosis, se trasladó a Canadá y luego a Boston, Estados Unidos, en donde se dedicó a difundir el sistema para sordos ideado por su padre y en donde en 1873 fue nombrado profesor de fisiología vocal en la Universidad de Boston. Bell recibió otros nombramientos y reconocimientos e incluso fue fundador y presidente de la National Geographic Society.

Así, con el apoyo de Thomas Watson y el patrocinio de amistades y de dos estudiantes sordos que habían recibido clases de él, diseñó un aparato para convertir el sonido en impulsos eléctricos. El invento, denominado teléfono, fue inscrito en el registro de patentes de EU en 1876.



