Sabemos que le gustan los tatuajes pero ahora sí exageró. Él es Justin Bieber y su arruinado abdomen.
Resulta que el canadiense decidió sumarse nueva tinta, bastante tinta, por lo que se puso en manos del artista Keith ‘Bang Bang’, quien le tatuó el abdomen a petición.
La sesión duró nada menos que 26 horas por lo que tuvo que dividirse en 3 partes, es decir, 3 días.
Acá el horrible resultado.
Resta preguntar, ¿dónde quedó su ombligo?


