Héctor Luna
A veces es difícil sacar temas para comentar, hay días que desde temprano sale algo que crea sensación en el ámbito deportivo, hoy, por ejemplo, la polémica la causó David Trezeguet al decir que, para él, era más difícil ganar la B argentina que la Serie A italiana.
Recordemos que el francés jugó con la Juventus, incluso en aquella temporada del 2006 donde la Juve descendió, y fue el mismo Trezeguet que decidió quedarse y jugar en la Serie B para posteriormente, en un año, regresar a la élite del Calcio.
Ahora juega con el River Plate, los míticos millonarios que de igual manera, hoy se encuentran en la división de ascenso del fútbol argentino; la B de Argentina.
No sé a qué se refirió el Trezegol con su comentario, si sea más difícil porque en Argentina, en general, se juega a un nivel mucho más inferior en referencia al italiano, o porque su equipo carece de un juego colectivo. A lo mejor la liga es un espectáculo, pero como a nadie le interesa, todos nos lo perdemos. ¡No sé!
Lo que sí estoy seguro, es que en calidad, tanto la B como la primera división argentina, están muy alejadas de lo que representa la competencia en Italia, llámese en todos los sentidos; tácticos, clase, emoción, técnica, estrategia, ejecución, juego limpio… en todo, haciendo una competencia pareja en un nivel muy alto, entonces, según estos criterios, la Serie A no es nada fácil, y ahorita mismo se lo pueden preguntar a la Roma, Inter, incluso hasta al Napoli, que teniendo unos años maravillosos últimamente, no han podido consagrarse con el scudetto.
A lo mejor, Trezeguet lo hizo por quedar bien con el club y la afición, a lo mejor en realidad tiene razón, quizá y a su edad ya el fútbol se le haga complicado, eso ya es cuestión de percepción, sin embargo, ya pudimos acordarnos de él, de una liga ‘difícil’ y de un equipo arrumbado en el olvido.
El tema Lavolpe
Desde que se anunció que el técnico argentino sería, nuevamente, director técnico del Atlante, muchos hicieron ‘la llorona’ diciendo de que cómo era posible que alguien que lastimó a México, no lo dejó crecer, que un mal agradecido como Ricardo Antonio Lavolpe pudiera tener trabajo otra vez en nuestro país.
El chiste de todo es que nosotros, como sumamente orgullosos de nuestro balompié perfecto, no podemos recibir críticas de que estamos mal, muy mal, aquí está carbón progresar pues (No dije una grosería), y si alguien que se atrevió a menospreciar un poco a nuestra liga quiere regresar, aún y haya dado grandes cosas al deporte de la pelota y los pies, no puede ser bien recibido.
Y es que ya no recordamos la Copa Confederaciones de Alemania, esa donde por una vez en la vida se miró una selección bonita, que desplegaba un fútbol vistoso y eficiente, con respecto a sus cualidades, porque se trata de México y no una potencia a nivel mundial, y el que se le haya parado con autoridad a Argentina y Alemania en un torneo oficial, muy pocas veces lo podemos observar.
Y efectivamente, Lavolpe era el encargado de esa selección. Es más, en México hay dos términos para las escuelas técnicas, la Lapuentistas y la Lavolpista, y ya sabemos que la conservadora, la de esperar y después posiblemente atacar es la escuela mexicana, en cambio la alegre y del juego ofensivo, es la que dejó el argentino.
Ya hizo, también, campeón al Atlante. No veo una razón para recriminar su llegada, aparte es lo que está dentro de las posibilidades del fútbol mexicano, ¿qué no? Hay que ver que podemos apreciar a Lavolpe como un Mourinho, aquí no alcanza para más.
¡Gracias!
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