Héctor Luna
Si hay algo que reconocerle a Johan Cruyff es que es un tipo duro, que no se deja mangonear y que tiene una historia de respeto, lo que lo hace ser un personaje importante dentro del ámbito del fútbol.
Su llegada a Chivas causó controversia, y es que conociendo la manera de moverse del dueño del equipo tapatío, Jorge Vergara, se estaba combinando una bomba, así de tipo nitroglicerina, pero conforme pasa el tiempo, el buen Jorgito se está haciendo a la manera del holandés.
El pasto sintético del Omnilife causó mucha discusión; que si lesionaba a los jugadores, que si la pelota no votaba bien, que el caucho detenía el juego… en fin, muchas cosas para decir que no se podía jugar al fútbol en ese estadio.
Finalmente Cruyff decidió poner un pasto natural, Vergara aceptó y tanto jugadores como medios de comunicación deportivos aplaudieron dicha decisión, pues ‘era lo mejor que pudieron haber hecho en pro del fútbol’.
No sabría decir si esto es cierto, pues uno siempre jugó en la tierra llena de piedras, aparte no se puede presumir de haber sido gran futbolista, se es malo tanto en zacate, lodo, agua y donde sea, misma situación con las Chivas.
Tal vez dieron un paso importante en busca de mejorar las cosas, pero ese equipo, así lo pongan a jugar en nubes, seguirá igual de mediocre y perdedor, pues sus jugadores son malos, cochinos, malos perdedores y todavía llorones, y esto ni con un campo lleno de margaritas pueden contrarrestarlo.
Mediocres en lo sintético, ya sólo demostrarán lo ruin que son en el pasto natural. Será únicamente la confirmación.
“Oswaldo patalea como mujer”
No se intenta ofender a las mujeres, ni tampoco enaltecer al hombre, pero se busca referir a que Oswaldo Sánchez llora mucho, llora por todo.
Siempre se le ha caracterizado, o eso nos han hecho creer algunos periodistas, de que Sánchez es un hombre de carácter y experiencia, pero cada que tiene oportunidad, sólo reafirma su comportamiento de ‘chipilón’ en el fútbol.
Después del partido de ayer contra Monterrey, cuando Humberto Suazo anotó el penal, Oswaldo salió corriendo como toda mujer despechada a agarrar un micrófono y decir que era una injusticia, que no era penal (Que sí lo era) y que siempre se le hacía eso a Santos, poniendo un asterisco como dando a entender que hay algo en contra para que los de Torreón nunca más se coronen.
El mundialista, el campeón del fútbol mexicano, el de los muchos partidos, el, supuestamente, mejor portero de México nunca ha demostrado tener esa experiencia que tanto le refieren. Y es que entre sus malas actuaciones y su actitud de ‘Yo soy alguien importante y tengo poder para decirlo’, sólo nos da a entender que nunca pasó esa etapa de ‘Quico’ en su vida y lo único que sabe hacer en este mundo, es soltar lágrimas como bebé sin su chupón. Y ya no digamos su comportamiento como persona, algo realmente patético.
Lo bueno que ya se viene la final de la Champions y parece que el Bayern se impone, y más que nada por todas las ausencias que tendrá el Chelsea, pero sin duda, esto sí será una verdadera final digna de seguir, o al menos eso espero.
¡Gracias!


