La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, sancionó la ley que regirá
todos los aspectos del Mundial de futbol de 2014, mantuvo la
autorización para la venta de cerveza en los estadios y abrió una brecha
para que estudiantes y ancianos tengan entradas a mitad de precio.
Rousseff mantuvo en el texto uno de los artículos de la ley que más
polémicas generó durante las discusiones en el Congreso y que suponía
una de las principales exigencias de la FIFA.
Se trata del referido a la venta de cerveza en los estadios, que en
Brasil está estrictamente prohibido por una ley federal que, según el
texto aprobado en el Parlamento y sancionado por Rousseff, quedará en
suspenso durante la celebración del Mundial de 2014.
Entre las partes eliminadas, está la disposición que reservaba un
diez por ciento de las entradas ofrecidas a precio más bajo (Categoría
4) para partidos de la selección brasileña.
La mandatario argumentó, entre otras cosas, que no es posible prever
la fecha de los partidos de la verdeamarela luego de que se termine la
fase de grupos, y que la reserva de una parte de las entradas limitaría
la oferta de boletos en venta anticipada.
Sin embargo, sí mantuvo un precepto constitucional que establece la
obligación de ofrecer entradas a mitad de precio para todo evento
público a estudiantes y personas mayores de 60 años, de tal forma que
300 mil entradas para partidos de la Copa serán vendidas a precios más
bajos (Categoría 4) a ancianos, estudiantes y beneficiarios del programa
gubernamental Beca Familia, de ayuda financiera a los brasileños más
pobres.
Rousseff también vetó otro artículo que impedía el “trabajo
voluntario” durante el Mundial, y otros que establecían reglas
especiales para la concesión de visados para ingreso al país, pues
entraban en conflicto con leyes vigentes, que son las que regularán esos
aspectos.
En la Copa Confederaciones, habrá 50 mil boletos más baratos para
estos grupos. En ambas citas, el uno por ciento de las entradas será
ofrecido a minusválidos.


