Por Rodrigo Sotelo
/ Twitter: @masmedio
La cruzada contra
la corrupción y la impunidad que nació como estrategia de campaña en atención
al hartazgo social y para diferenciar proyectos y estilos, hoy la vemos
instaurada como provechosa política pública en el gobierno de Claudia Pavlovich
Arellano.
Como la primera
proclamación de victoria en esta iniciada guerra anticorrupción, el fin de
semana la Gobernadora Pavlovich leyó un discurso que más bien sirvió de
advertencia:
“No ha sido
fácil pero hemos llamado a rendir cuentas a todos aquellos que desgraciadamente
le fallaron a los sonorenses; ahí están a la vista los resultados de la
Contraloría, la Procuraduría y la Fiscalía Anticorrupción; no se puede vivir en
la impunidad, no se puede permitir que unos cuantos se lleven lo que muchos
necesitan. No lo voy a permitir. Quienes ya se fueron y los que aquí estamos,
ya están advertidos”.
No es una
invitación o llamado retórico de una Gobernadora que apueste al disimulo; es
una exigencia de decoro que se expresa con firmeza y que ilustra -con ejemplos
insignia- sobre las consecuencias que padece el funcionario que
actúa mal.
“Hay que ser
humildes y honestos en el ejercicio del poder, hay que ser firmes e íntegros, a
eso los convoco a trabajar por el bienestar de los sonorenses”.
Notable la
consistencia: la Claudia Pavlovich que le habla a los opositores con decisión e
inflexibilidad, es la que establece esas mismas condiciones en su propia casa,
el PRI.
Es la Gobernadora
que se atrevió a transformar la indignación de los sonorenses en la inmejorable
oportunidad de demostrar que del discurso al calor de las campañas, siempre
estuvo dispuesta a pasar a las acciones.
La detención de un
ex Secretario y los procesos judiciales que se siguen en no pocos ex
funcionarios padrecistas, tanto en el Estado como en la Procuraduría
General de la República, representan los hechos que reafirman la disposición a
no permitir impunidad.
Había quien no
esperada tal voluntad en una mujer política, que muestra –hay que decirlo en
reconocimiento- más valor para aplicar la ley y se expresa con mayor
contundencia para inhibir actos ilegales como los que se sancionan, que
cualquiera de sus antecesores.
Claudia pide
transparencia y eficacia en el manejo de los recursos públicos; que se entienda
que el dinero es de la gente, no de los políticos que los administran.
Y deja un
precedente aleccionador: quien cometa o permita un delito o abuse de lo que no
es suyo (sea por omiso o deliberado) pagará con cárcel.
La lucha es contra
la corrupción en el gobierno; por desterrar prácticas ilegales de los
funcionarios; por la eficiencia y el cumplimiento de lo ofrecido; por instaurar
una conducta moralmente correcta en el servicio público.
Es la contribución
–entendemos- de la priista Claudia Pavlovich al restablecimiento de la
legalidad y la moralidad en el ejercicio de gobierno.
El establecimiento
de la confianza ciudadana en las instituciones públicas.
Su aporte para que
disminuya o se supere la crisis de credibilidad en nuestros gobiernos.
GPE: “Todos
tienen derecho a superarse”
En absoluto contraste,
fuente indudable y que formó parte del gabinete de Guillermo Padrés Elías, nos
relató la condescendencia con la que el ex mandatario panista atajaba a todo
aquel que se atrevía a informarle del súbito cambio de vida que experimentaban
sus funcionarios.
“Todos tienen
derecho a superarse”, justificaba Padrés sin permitir continuara aquel
valiente que tímidamente discordaba de las señaladas prácticas de corrupción
que los convertía en nuevos ricos, ganaderos, franquiciatarios.
Todavía más
desvergonzado, Agustín Rodríguez Torres (ex secretario particular y actual
diputado federal) agregaba: “como si fuera delito hacer dinero”…
Era la actitud de
Guillermo Padrés y sus porristas, frente a los publicados casos de
descarado enriquecimiento, deshonestidad, ilegalidad e ineficacia en el pasado
gobierno panista.
A partir de este
comportamiento insensato y rapaz, se puede fácilmente explicar lo que ahora les
ocurre.
“El dolor de ser
panista”
Nos encontramos en
redes sociales el siguiente texto autocrítico y reflexivo, de un joven panistas
sonorense participativo y descontento con lo que viven actualmente en su
partido, el PAN Sonora.
Aquí algunos
párrafos a los que no se les encuentran desperdicio:
Le fallamos a
nuestra historia y a nuestros principios, moldeamos nuestra doctrina a
conveniencia e hicimos con ella lo que nos dio la gana. No soy panista de
circunstancia, pero tampoco estoy ciego…
En algún momento
que quise ir de Acción nacional; no por la derrota electoral, sino por la
derrota moral del partido. Se traicionó la confianza del ciudadano y hoy
padecemos las consecuencias…
¿Somos los panistas
que alzamos la voz los que estamos mal? ¿Somos los panistas que exigimos un
cambio los equivocados? ¿Somos los agraviados los que hoy agraviamos?…
Hoy duele mucho ser
panista de a pie. Duele ser la cara del partido…
El escrito de Ramón
Félix V. (@RamonFelVal) no puede ser más ilustrativo, a quienes militan o
simpatizan ahora les duele ser panistas, porque ellos también se sienten
ofendidos; pero aún con esperanza de reconstruir el partido que en algún
momento los inspiró.
Gracias y hasta la
próxima con el favor de Dios.
Rodrigo Sotelo
Mendívil
Director General
Masmedio
Correo: rodrigosotelo69@hotmail.com
Twitter: @masmedio


