Por Rodrigo Sotelo
Como modelo de desorden gubernamental, pueden tomarse los esfuerzos infructuosos y desorientados de algunos personajes del Nuevo Sonora, concentrados en ganar la guerra y distender la crisis ¡en redes sociales!
Sea vuelto un errante hábito, una lacerante costumbre oficial abrir y cerrar la oficina ocupados en lo que se dice de ellos en Twitter, mayormente, para de inmediato responder con irracional apasionamiento.
Debe ser el Gobierno, el que por sus políticas públicas imponga la agenda que se habrá de debatir en redes sociales.
¡No al revés, por favor!
¿Por qué concentrar los esfuerzos de todo el aparato en intentar -sin éxito- equilibrar el negativo que se expresa en contra del Estado?
Este Gobierno se degrada, se reduce al involucrarse en esta dinámica que los conduce al fracaso.
Igual sucede con los Secretarios, Subsecretarios y directores que sienten compensar los privilegios que perciben, haciendo el ridículo entrampados en una estéril discusión de bajo nivel con un anónimo o un identificable opositor a ultranza.
¿A poco el mensaje que se quiere enviar es que esos funcionarios de la SEC, del Instituto de la Juventud o de Comunicación Social no tienen otra cosa mejor que hacer para provecho de los sonorenses?
Ustedes saben quién son… para utilizar sus mismos modismos y no mencionarlos, porque aquí no les daremos la importancia que no tienen.
¿Estos tipos le dirán a sus hijos que les pagan bien, muy bien, por perder el tiempo en una oficina frente a una computadora o con el celular adherido a la mano, cual puberto de secundaria? ¿No les dará vergüenza? En fin, es la ausencia de dignidad.
No son muchos los que esperan ver en Twitter o Facebook una tendencia mayoritariamente favorable a una decisión de Gobierno, del partido que este sea. Eso no ocurrirá jamás.
¿Por qué distraerse, entonces, de lo verdaderamente importante? Ahí está la transformación educativa que ha continuado y resulta innegable, la generación de empleos, el crecimiento económico, entre otros temas que merecen mayor atención.
El descredito o la falta de confianza, la sensación de corrupción, no se define ni se combate en Twitter; demanda un tratado formal e institucional hacia el colectivo, ese que no tiene sesgos ni compromisos de ningún tipo y que se encuentra fuera del reducido núcleo de los hashtag.
Twitter o cualquier otra red social no sustituye la importancia de las instituciones ni se distingue por la generación de opinión pública razonada.
No es sustancial ni meritorio forzar a que un tuitero se manifieste pro Serie del Caribe o que se acepte o conozca la inclinación partidista de los que llaman a no pagar impuestos. De los burros mejor ni hablamos.
No sean tan generosos como para hacer grande a los más chapos de esta red social… se evidencian al ocuparse de una sola persona que los trae vueltos locos.
Lo que nos debe ocupar como sociedad y gobierno, incluidos los medios que nos preciamos profesionales, es la causa que da origen a estas secuelas que se han vuelto, eso sí, recurrentes y variadas en nuestra cotidianeidad.
El debate serio, responsable es en torno a la necesidad o no, se refiere a la conveniencia o injusticia de crear un impuesto para apoyar municipios (COMUN) e incrementar -actualizar, dirían nuestras autoridades- los existentes.
Pero visto de manera integral, incluyente y en base a una estrategia en donde se involucren los dos poderes interesados y, sobre todo, la ciudadanía en su conjunto –esa que no tiene Twitter-, y a la que habría de sensibilizarse por diversos canales.
Se necesita, pues, más gobierno y menos distractores como las redes sociales en horas de trabajo.
Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios.
Rodrigo Sotelo Mendívil
Director General Masmedio
Correo: rodrigosotelo69@hotmail.com
Twitter: @masmedio


