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Cubs-Giants, juego de 1908

Los invito a trasladarse conmigo al miércoles 23 de Septiembre de 1908 en el Polo Grounds la casa de los Gigantes en Nueva York. La carrera por el gallardete de la Liga Nacional estaba muy apretada entre Gigantes, Cachorros y Piratas, desde 1901 estos tres equipos se habían dividido el título del viejo circuito, de hecho, estas tres novenas se repartirían el campeonato de la Liga Nacional hasta 1913.
Todo empezó cuando, con un out, el anteselista de los Gigantes Art Devlin conectó un sencillo, en seguida, Mc Cormick, roleteó a segunda forzando a Devlin y embasándose en bola ocupada, tocó el turno al joven de 19 años Fred Merkle quien participaba en el partido pues el primera base titular, Fred Tenney, estaba ausente debido a un dolor de espalda siendo el único partido que faltaría en toda la temporada. Merkle bateó un sencillo hacia el jardín derecho enviando a Mc Cormick a la tercera base. De esta manera los Gigantes tenían hombres en primera y tercera con dos outs. Tocó el turno del parador en corto Al Bridwell quien conectó una línea de hit hacia el right – center.
Mc Cormick trotó tranquilamente hacia Home anotando, aparentemente, la carrera de la victoria. Los aficionados invadieron el terreno de juego, la noche caía sobre Nueva York, Mathewson era levantado en hombros, todo era una gran fiesta en el Polo Grounds, en ese momento empezó la gran confusión, el segunda base de Chicago Johnny Evers, quien era un estudioso de las reglas, se percató que Merkle no pisó la segunda base, Evers ya había estado envuelto en una situación similar días atrás en un partido contra los Piratas, en esa ocasión el umpire O’Day no dio la razón a los Cachorros quienes protestaron el partido pero de cualquier forma lo perdieron, sin embargo, dejaron constancia de que se había procedido contra las reglas. Cabe mencionar que, en esa época, era común no pisar la siguiente base pero nadie apelaba las jugadas, por lo que los outs forzados no eran marcados.
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Por coincidencia, en esta ocasión, nuevamente el único umpire era O´Day quien esta vez y, ante sorpresa de todos, marcó el out forzado en segunda por lo que se anulaba la carrera y el partido permanecía empatado, dado que el público había invadido el diamante y ya estaba oscuro el umpire decidió dar por terminado el partido. Los Gigantes que estaban celebrando fueron informados de la decisión del umpire y se armó un gran escándalo el manager John Mc Graw protestó airadamente, al igual que Mathewson, Merkle y todos los Gigantes.
Diversas versiones de esta jugada se han dado a conocer, hay quienes afirman que Merkle sí piso la base, otros que la pelota con la que hicieron el out no era la pelota original la cual fue tomada por un aficionado por lo que out no era legal, otros más mencionan que un pitcher relevista de los Cachorros, que no estaba en el terreno durante la jugada, fue quien tomó la pelota y se la dio a Evers algo que también era ilegal, así que en realidad nadie supo con certeza que fue lo que realmente pasó.
Durante varios días hubo protestas y contra protestas, finalmente el presidente de la Liga Nacional, el 5 de Octubre, un día después de que la temporada había terminado, decidió respaldar la decisión del umpire y el partido fue declarado oficialmente como empate. Con esto Cachorros y Gigantes quedaban empatados en primer lugar con los Piratas a un juego, por lo que fue necesario un partido de desempate el cual se celebró el jueves 8 de Octubre de 1908 nuevamente en el Polo Grounds el cual ganaron los Cachorros 4-2 y con esto lograban su tercer título consecutivo de la Liga Nacional.
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Hay quien dice que aquí empezó la maldición de Chicago pues varios jugadores y aficionados de los Gigantes comentaron que los Cachorros habían logrado el título de manera ilícita y que la historia tarde o temprano se los cobraría, han pasado 108 años desde entonces y los Cachorros no han vuelto a ganar una serie Mundial.
Cabe recordar que, en esa época la Liga Nacional se consideraba muy superior a la Liga Americana y, aunque los Gigantes estaban muy dolidos por la eliminación, los neoyorkinos deseaban que los Cachorros ganaran para preservar el honor del viejo circuito pero lanzaron su maldición hacia los Cachorros por su actitud considerada contraria al espíritu del juego de esos años.
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