Óscar Valdez, el único boxeador dos veces olímpico por México, se siente listo para pronto ocupar un lugar privilegiado entre la afición al deporte de los puños en el país.
Con 18 peleas invictas, 16 por nocaut, el participante en Beijing 2008 y Londres 2012 cree que pronto podrá ser digno del cariño de la afición mexicana del boxeo.
“No sé por qué (la carencia de ídolos en boxeo mexicano), quizás porque en otros países ha subido el nivel y es difícil. Muchas veces tiene que ver con el estilo del boxeador, que gana, pero no gusta; yo creo que mi estilo es atractivo”, comentó en entrevista con Excélsior.
“Puedo ser un ídolo, es lo que busco, pero vamos paso a paso, ahorita lo primero es tener la oportunidad de ser campeón mundial y aprovecharla. Sé que aún necesito madurar en experiencia y en mi técnica, pero me siento capaz de lograrlo”, dijo Valdez.
El peleador de 25 años tendrá el 9 de abril una gran oportunidad para que las miradas volteen hacia él, cuando en la misma función que podría marcar el adiós de Manny Pacquiao, enfrenté al excampeón mundial Evgeny El Ruso Mexicano Gradovich (21-1-1, 9 KO’s). El filipino de 37 años peleará ante el estadunidense Timothy Bradley.
“Sé que el escenario es importante, que mucha gente va a voltear a verme por estar en esa función: para mí es la pelea más importante que voy a tener en mi carrera, por el rival; es un peleador que ha mostrado su nivel y sé que ganarle me dará una oportunidad por el título del mundo. Pelear ante este tipo de rivales es lo que va a llevar a que el público me pueda ubicar”, señaló el sonorense.
A diferencia de Valdez, muchos boxeadores con experiencia olímpica reciben rápidamente la oportunidad de pelear por títulos del orbe, como en el caso de Vasyl Lomachenko, quien combatió por el cinto mundial en su segundo pleito. Aunque el ucraniano fue dos veces monarca olímpico (2008 y 2012).
Al respecto, Valdez, de 25 años, afirmó que esta situación no lo desespera. “Yo quisiera ser campeón del mundo ya, y veo que algunos reciben la oportunidad más rápido, pero no desespero, dejo que mi promotor, Frank Espinoza, quien tiene gran experiencia, me vaya llevando, él sabe lo que es mejor para mí… todas esas ganas las ocupo en el gimnasio para entrenar duro”, indicó Valdez, monarca centroamericano en 2010 y subcampeón en los Panamericanos de 2011.
Valdez ama este deporte, tanto que desde ahora, cuando su carrera profesional apenas despega, dice que no podría vivir lejos del ring. “El boxeo es parte importante de mi vida y no quiero dejarlo nunca: he aprendido de grandes y me gustaría, cuando termine, también poder enseñar algo”, finalizó.


