Esta mañana, el portal deportivo nacional www.laciudaddeportiva.com sacó un reporte, a manos de Santiago Cordera, de por qué Messi no estuvo partícipe en la rueda de prensa en la que Pep Guardiola diría adiós del Barcelona.
Quizás no haya nadie en el Barcelona que vaya a extrañar más a Guardiola que Messi. El amor que se tenían era recíproco. Pep lo arropó como un padre, le tendió la mano como un amigo, le abrió el camino del éxito cuidándolo de los lobos, las serpientes y los tigres, lo aconsejó como un hermano y logró sacarle todo el jugo que tenía en sus botines para convertirlo en el mejor futbolista del mundo.
Pero más allá del futbol, Guardiola también educó a Messi. Le enseñó a ser prudente y humilde, a distanciarse de la polémica y también de las cámaras. Pidió al club que lo protegieran de los medios, por lo que no era fácil conseguir una entrevista con Lionel, mucho menos recurrente era verlo en alguna rueda de prensa.
Messi, como un hijo, le tenía mucho respecto a Pep. Le hacía caso y tomaba en cuenta sus consejos sin poner por encima de ellos su conocimiento y destreza con la redonda. Cómo no recordar aquél jalón de camiseta de Guardiola a Messi durante un partido. El técnico culé le llamó la atención como si fuera un niño pequeño.
Algunos se preguntarán por qué Messi no estuvo en la rueda de prensa en la que Guardiola anunció su adiós como técnico e informó el principio de un nuevo ciclo con Tito Villanova, su asistente y amigo, al frente del Barcelona. Ahí estuvieron los capitanes del conjunto azulgrana, Zubizarreta, Rosell y otros jugadores de la plantilla. Pero no estuvo Messi.
Y las razones las dio a conocer a través de su cuenta de Facebook. “Quiero agradecer de todo corazón a Pep lo mucho que me ha dado a mi carrera profesional y personal. Debido a esta emotividad que siento, preferí no estar presente en la rueda de prensa de Pep, lejos de la prensa y sobre todo porque sé que ellos buscarán los rostros de pena de los jugadores y esto es algo que he decidido no demostrar.”
Tan claro ha sido Messi como el agua cristalina que baja de las montañas cuando el hielo se derrite. El argentino no quiere demostrar debilidad alguna ante los medios. Sabe que es el momento de Guardiola y no quiere robarle la atención. Esa es otra de las enseñanzas de ese entrenador. La tristeza se vive a solas, se sufre a parte, no se comparte, sobre todo cuando el dolor es tan grande como un sentimiento.


