Estar delgado no es sinónimo de ser sano. Hay personas que no tienen kilos de más y, sin embargo, por su sangre circulan niveles altos de grasas, como triglicéridos y colesterol, lo que los pone en riesgo de sufrir arterioesclerosis, enfermedad que puede desencadenar un infarto al miocardio o una embolia cerebral.
Esta falsa creencia se ha dado porque se asocia sobrepeso y obesidad con las alteraciones de estas grasas, pero, aunque la mayoría de quienes tienen descontrol tienen estas condiciones, las personas delgadas no están exentas de padecer la alteración, coinciden especialistas en medicina interna.
Los niveles altos de triglicéridos y colesterol en personas sin sobrepeso y obesidad se deben principalmente a que tienen una alimentación inadecuada y son sedentarios, como sucede en los casos de personas con esas enfermedades, explica Fernando Laredo, médico internista del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI.
Los médicos nos hemos concentrado en decir a las personas con sobrepeso y obesidad que tienen que bajar de peso, pero el mensaje debe ser que todos necesitan tener una dieta adecuada y hacer ejercicio, precisa.
“En los últimos 40 años hemos duplicado la cantidad de alimentos que estamos ingiriendo. Además, hay un aumento en el consumo de grasas, especialmente de origen animal, y de azúcares”, advierte.
Genética
El internista Jorge Aldrete, secretario general del Colegio de Medicina Interna de México, explica que hay personas delgadas que también pueden tener alteración de las grasas debido a factores genéticos.
“El 20% del colesterol que uno tiene en sangre depende de la dieta, mientras que el 80% lo produce el hígado; puede haber personas con colesterol elevado porque su hígado produce colesterol en mayor cantidad”, ejemplifica.

“Si salen bien del estudio, pueden hacerse un chequeo cinco años después. Si, en cambio, tienen alteraciones, la recomendación es que cambien su estilo de vida. Si después de seis meses no han respondido se debe evaluar la posibilidad de que se sometan a tratamiento farmacológico”, puntualiza.
Laredo menciona que también se aconseja que las personas se observen en el espejo y si están delgadas pero tienen un abdomen prominente es posible que tengan alteración de lípidos, por lo que se les recomienda hacerse estudios.
Con metabolismo de obesos
Laredo comenta que la alteración de las grasas es uno de los factores causantes del síndrome metabólico, que es una alteración de todo el metabolismo, una descompostura de todo el sistema.
Este síndrome lo padecen principalmente personas con sobrepeso y obesidad, pero también lo puede sufrir gente con peso normal.
“En una persona de peso normal que no hace ejercicio y que tiene una alimentación inadecuada también existe. A estas personas se les cataloga como personas metabólicamente obesas con peso normal, es decir, se comportan como si fueran obesos a pesar de que su peso todavía es normal. Esos pacientes tienen el mismo riesgo de hacer diabetes e hipertensión…”, asegura el especialista.
Por su parte, Aldrete aclara que para sufrir síndrome metabólico se deben presentar por lo menos tres o cuatro factores que lo desencadenan, como glucosa y ácido úrico elevados, hipertensión, sobrepeso, obesidad, cintura mayor de 80 centímetros, en mujeres, y mayor de 90, en varones.
Laredo precisa que tanto los triglicéridos como el colesterol son importantes para el organismo, pero éstos deben estar en los niveles adecuados.
Por ejemplo, los triglicéridos son la manera más adecuada para guardar energía para los momentos en los que hay ayunos prolongados. Mientras que el colesterol es muy importante para formar las membranas de las células.

¿Quiere ser vegetariano?
Quizá por filosofía de vida o por su condición de salud haya decidido volverse vegetariano, pero hacerlo de un día para otro puede ser riesgoso. Considere las siguientes recomendaciones de expertos.
1 El primer paso consiste en hacerse una revisión médica. Debe asegurarse de que tiene las condiciones de salud necesarias para el cambio de alimentación. Lleve a cabo el plan de la mano del médico o nutriólogo.
2 Inicie poco a poco; por ejemplo, si come carnes rojas cuatro veces a la semana, empiece por hacerlo sólo tres; la siguiente, dos, luego una, hasta sustituirla en la dieta. El siguiente mes puede hacer lo mismo con las carnes blancas.
3 Como en cualquier dieta, su alimentación debe ser equilibrada, no debe faltar ningún nutrimento. Evalúe la energía que consume, pues ser vegetariano no implica reducir kilos; a veces sucede lo contrario al incrementar las harinas.
4 Se aconseja seguir los lineamientos del Plato del Buen Comer; incluya los tres grupos de alimentos: frutas y verduras, cereales y tubérculos; las leguminosas pueden sustituir los productos de origen animal, del tercer grupo.
5 Consuma leguminosas en el desayuno y el lunch, pues en la noche caen muy pesadas. Se sugieren lentejas, frijoles, habas, chícharos y frijol mung. Exprímales jugo de limón o naranja, para ayudar a una mejor absorción del hierro.
6 Puede cambiar la leche de vaca por leche de amaranto, almendra, arroz, alpiste o soya. Incluya tofu en la dieta. Endulce con miel de abeja y use sal de mar (de grano martajada) para condimentar los alimentos.
Para apuntar:
RIESGOS: El cambio puede provocar: Deficiencia de hierro y de vitamina B12, lo que puede producir anemia. Por ello es importante que consulte a su médico.
DIFERENCIAS: Dentro del vegetarianismo, hay variantes:
Veganos: se abstienen de cualquier producto de origen animal.
Ovovegetarianos: consumen huevo. Evitan la leche y sus derivados.
Lactovegetarianos: incluyen leche. Descartan de su alimentación el huevo.
Ovolactovegetarianos: incorporan a su alimentación huevo y productos lácteos, como queso, yogur y requesón
TIPS: Para enriquecer sus comidas: Ponga cacao natural en grano sobre las ensaladas o en licuados. Preparare vegetales al comal y agregue alguna salsa de chile. También puede ponerles aceite de oliva. Incorpore hierbas frescas a ensaladas y guisados, así como vegetales salteados. Use semillas de chía y linaza para ensaladas, licuados o en la masa de hot cakes.


