CIUDAD DEL VATICANO.
Las congregaciones y órdenes católicas masculinas y femeninas
emitieron hoy un comunicado conjunto en el que prometen «hacer todo lo
posible para escuchar mejor a los supervivientes» e implementar las
directivas que saldrán del encuentro sobre abusos que comenzará este jueves en
el Vaticano.
A dos días del inicio de esta histórica reunión en la que
participará la jerarquía eclesial y otros representantes de la Iglesia, las
asociaciones que reagrupan a los Superioras y Superiores de todo el mundo (UISG
y USG) reconocieron «humildemente» que no siempre han actuado
correctamente en los casos de abusos.
Inclinamos nuestras cabezas con vergüenza al darnos
cuenta de que este abuso ha tenido lugar en nuestras Congregaciones y Órdenes,
y en nuestra Iglesia. Hemos aprendido que quienes abusan ocultan
deliberadamente sus acciones y son manipuladores», escriben.
Y añaden:
Nuestra vergüenza aumenta al constatar que no nos hemos
dado cuenta de lo que estaba ocurriendo y que la respuesta de las personas en
autoridad no ha sido la que debía haber sido. No han sabido ver las señales de
alarma o no se las tomaron en serio».
Respecto a esta reunión, aunque consideran que «un
encuentro de tres días es un tiempo breve», creen que puede servir «a
iniciar importantes procesos y crear estructuras de rendición de cuentas, así
como sostener los procesos y estructuras que ya existen».
Por nuestra parte, prometemos hacer todo lo que está en
nuestras manos para escuchar mejor a los supervivientes, reconociendo
humildemente que no siempre lo hemos hecho», admiten.
También prometen que implementarán «todo lo que
durante el encuentro se decida respecto a la rendición de cuentas exigida a las
personas en autoridad».
Para los responsables de las órdenes y congregaciones es
necesario «una cultura diversa en la Iglesia y en nuestra sociedad en
sentido amplio» en la que se promueva «que los niños sean
considerados como un tesoro que hay que salvaguardar y proteger».
Aseguran que integrarán la protección de menores y
adultos vulnerables en los programas de formación y que desarrollarán programas
especiales para acompañar a cualquier persona, víctima de abusos, que desea
encontrar ayuda.
Reconocen que el clericalismo que existe en sus centros
«dio lugar a una lealtad injustificada, a errores en el juicio, a lentitud
en el actuar, a negar los hechos y a veces a encubrirlos».
Nos sentimos necesitados de conversión y queremos
cambiar. Queremos actuar con humildad. Queremos identificar nuestros puntos
ciegos. Queremos denunciar cualquier abuso de poder. Nos comprometemos a
caminar con aquellos a quienes servimos, avanzando con transparencia y
confianza, honestidad y sincero arrepentimiento», señalan.




