lunes, mayo 29, 2023
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Jugar al detective en FotoSeptiembre

En Sonora no son desconocidos esos arquetipos borrosos de artistas que desaparecen en las sombras del tiempo, dejando un legado de gran calado, si bien, esquivo a los grandes públicos.

En Sonora no son desconocidos esos arquetipos borrosos de artistas que desaparecen en las sombras del tiempo, dejando un legado de gran calado, si bien, esquivo a los grandes públicos.

Podríamos hablar de Abigael Bohórquez, que su obra ha trascendido en su máxima expresión después de su muerte. O bien, figuras que se atenazan en ese pequeño espacio entre la realidad o ficción, como la poetisa Cesárea Tinajero, la gran protagonista ausente de esa obra inabarcable que es “Los detectives salvajes” de Roberto Bolaño.

Para ir ensanchando esa lista que va entre la genialidad y la desaparición; bien valdría la pena hacer un ejercicio de investigación y preguntarnos: ¿Quién es Octavio Flores?

Esa es la premisa de la exposición que se inauguró en Distrito 60, en Hermosillo, enmarcada en el nutrido programa de FotoSeptiembre 2022. Octavio Flores es un misterio, quizás irresoluble: Un fotógrafo cuya obra, perteneciente al acervo del Instituto Sonorense de Cultura (ISC), mantiene su potencia y su vigencia.

Fotografías que van desde un tendedero, una serie cargada de una nostalgia que captura esos destellos de una época, como ligeras sinécdoques, a fotografías de la noche noventera en Sonora. Fotografías que retratan escenas subversivas, transgresoras, contestatarias, que se rebelan a su propio tiempo.

“¿Quién es Octavio Flores?”, se pregunta Octavio Avendaño, coordinador de Artes Visuales del ISC y curador de esta bellísima y reflexionada exposición; “tenemos obra de este autor desconocido, anécdotas, rumores, pero cero certezas de quién es. Hay muchas especulaciones, se dice que es un artista de la Ciudad de México que llegó en los noventas a Sonora y, a partir del tercer milenio, desapareció. Todo lo que sabemos de él, es por oídas, por anécdotas, por rumores. Su obra, sus fotografías son muy existenciales, muy subjetivas, underground, retrató la fiesta sonorense, la fiesta LGBT, transexual y tiene un discurso contestatario. Se ha ligado también a las figuras de Abigael y de Ramírez Limón”.

La anécdota, el rumor, el chisme. Aquello que decía el gran artista mexicano Ulises Carrión: el chisme como la esencia del arte, o al menos, en la construcción de mitologías que nos sirven para dimensionarlo. Así, este juego detectivesco de encontrar a Octavio Flores, nos sumerge de fondo a FotoSeptiembre.

A la obra de Flores, se le suman los trabajos de Esperanza Barrón y sus fotografías de estética noventera urbanas, los rompimientos de paradigma bordeando el surrealismo donde los objetos encarnan el protagonismo de Gastón Rocha, la obra de Alonso León Moreno, Héctor Maldonado o Ana Rita Orona.

“A partir de ese espíritu de época o esta estética se articulan las demás obras, de una época de gran calado y que estas fotografías mantienen ese espíritu”, relata Avendaño.

En el texto de sala que redacta el coordinador de Artes Visuales del ISC, se abre con una cita de la ensayista Susan Sontag sobre la necesidad de pensar y reflexionar la mirada. Finalmente, para Sontag, la fotografía es a la vez una pseudopresencia y un signo de ausencia. Qué mejor que la obra de Octavio Flores para dar fe de ello.

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