Héctor Luna
Enserio pero qué complicados han sido los últimos días, nunca nos gusta nada, pero es que también nos ponen pura porquería y las opciones que nos ofrecen son igual de asquerosas. Estamos condenados a repetir la historia de siempre, la televisora sólo se preocupa por sus intereses ¿y nosotros? ¡Bien gracias! Nunca le hemos importado y jamás lo haremos. Ya deberíamos metérnoslo a la cabeza.
Ya se ha demostrado que no somos apáticos, exigimos, confiamos, luchamos, ponemos todo de nosotros para que las cosas salgan adelante, pero cada que se termina una campaña el resultado es exactamente el mismo; Retrocedemos y nunca cumplen lo que prometieron, ¡Nunca!
Estamos a unas semanas de vivir otra época “diferente”, del “cambio”,pero ya vimos estos meses cómo es que los de arriba nada más buscan hincharse en dinero, tratando de ponerse a la vanguardia con un método muy novedoso y eficaz, que según dará resultados rápidos, pero que desde un principio sabíamos, o nos imaginamos, que no funcionará.
Estoy seguro que raza más dolida no la hay más que nosotros, pues hemos levantado la voz y nunca nos han tomado en cuenta, ni siquiera cuando todos nosotros sabemos quién nos puede sacar de este mugrero en el que estamos, porque es evidente, pero no sé por qué a ellos no les convenga, porque sí, hay un verdadero Salvador para esta crisis en la que estamos, y cada que hay un nuevo ciclo sale como candidato, pero sólo se queda en eso, lastimosamente. Aunque recordemos que en el 2006 fue traicionado y nos dejó, porque no quiso ser parte de un fraude con la institución, pero sabemos, él es la salvación, porque estando en el D.F. hizo lo que muy pocos, nos convenció, y sí, algunos, está mal por cierto, pero lo miramos casi como un Dios.
Ya no recordamos un partido bueno, nos han pegado tanto en la llaga que ya tenemos callo, porque aquí seguimos, esperanzados que el que llegue pueda sacar este barco, de traje tricolor, del fondo sin salida, pero la incertidumbre se hace pesadilla cuando nos damos cuenta que el ‘elegido’ para la presidencia es compadre o muy amigo del que se fue, peor aún, la Televisora, esa maldita Televisa que sólo nos vende humo, sinvergüenza nos lo pone a la fuerza ¿Cuál cambio, entonces?
Podremos llorar, insultar y maldecir por Twitter y Facebook, morirnos de la rabia y el coraje, pero nunca debemos abandonar lo que amamos y de lo que nos sentimos orgulloso, que lo digo, nunca lo hemos hecho.
Yo vuelvo a insistir, y mi pronóstico es muy oscuro, tenebroso, de miedo, pero sobre todo, perdedor, porque ni Félix Aguirre, ni Jaime Ordiales son una solución, el único salvador que puede levantarnos parece ser que es Alex Aguinaga.
Mientras tanto, no se mira para cuándo en nuestro, mi, Necaxa en esta nueva y estúpida Liga MX. 🙁
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